Tras 80 minutos de gran baloncesto el Obradoiro dispondrá de tres oportunidades para certificar su presencia en la final. El conjunto de Moncho Fernández, del que siempre se alaba la defensa, está desplegando un gran ataque, en el que la rapidez de su juego, basado en la fluidez del pase más que en el juego con bote, está logrando desarbolar a la defensa lucense.
El promedio de 90 puntos por partido, el porcentaje de acierto, las casi 23 asistencias de media y solo 10 pérdidas , son el reflejo del nivel de juego, la concentración y la capacidad que este equipo está logrando sacar de su plantilla. Se puede decir , sin lugar a dudas, que el rendimiento y calidad del EQUIPO del Obradoiro es superior a la suma de las capacidades de los jugadores individualmente.
Estos dos partidos de Sar nos dejan con la sensación de que Breogán necesitará recuperar a todos sus jugadores, y estar al 110% físico y moral, si quieren alargar la serie. La ausencia de Betinho y los problemas físicos de Mokongo y Feldeine dejan mermado al cuadro lucense, a pesar del gran rendimiento de Vallmajó y los prometedores comienzos de partido de Arteaga. El paso de los minutos , y el tener que absorber tanto juego, hacen que Vallmajó termine fundido de jugar bloqueos directos, y la capacidad de anotar de Arteaga se diluye cuando aparece en cancha Ruffin, que le impide no solo anotar, si no recibir el balón en posiciones peligrosas.
Psicológicamente, no hay dudas que estos dos partidos mellarán la moral lucense, más por la diferencia que por el resultado de 2-0. En el bando contrario, debería ser un refuerzo para aumentar la confianza en el trabajo que se está llevando a cabo.
Pero falta un partido por ganar, la afición lucense no permitirá que sus jugadores queden sin energías y el Obra debe seguir centrado en su trabajo, intentando alejar de su cabeza el pensamiento sobre la posible final, con la que solo los aficionados podemos empezar a soñar.
Siempre hablo del equipo en conjunto, del equilibrio del ataque y defensa, pero esta vez hacer un resumen de los dos partidos sin mencionar a un jugador, me parece una injusticia: Corbacho. No hay nada mejor que decir sobre él que lo que se ha escuchado este fin de semana en las gradas de Sar, tanto de la afición local como de sus anteriores seguidores lucenses.