«¡Quique salta al campo y mete un gol!», corearon los jugadores rojiblancos

lugo / la voz

PONTEVEDRA CIUDAD

16 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

A duras penas podía Quique Setién contener las lágrimas de emoción cuando pasó por la sala de prensa. Ya le había costado cuando toda la afición en pie coreó su nombre, antes y después de haber sido expulsado. Pero en el momento en que sus jugadores entraron en la sala de prensa, gritando a coro «¡Quique salta al campo y mete un gol!», para llevárselo en volandas al vestuarios, fue el acabose.

No hubo tiempo para preguntarle por la tarjeta roja que le impedirá dirigir el primer partido de la próxima eliminatoria por el ascenso. Casi tampoco por los sentimientos, cuando fue manteado por toda la plantilla, de la misma forma que el presidente, José Bouso, y el director deportivo, Carlos Mouriz. Aunque sí pudo dar una rápida opinión, mientras se le entrecortaban las palabras: «Cumplimos con creces, porque en esta plantilla ha sobrado honradez y complicidad». Agradeció al presidente que esté en segundo plano («es un hombre extraordinario», dijo). También a Mouriz, al que subió a buscar al palco nada más terminar el encuentro. Y le dio tiempo a pensar en lo que va a pasar esta semana, en la que dará descanso a los jugadores hasta pasado mañana: «Tenemos dos opciones en el play off, a ver si podemos llevarnos otra alegría».

Tomé

Manolo Tomé, el entrenador del Pontevedra, se deshizo en elogios para con su rival, al que ve con muchas opciones de ascender, y le deseó suerte. No acabó conforme con la actuación de su equipo, que apenas tiró a puerta. «Tenemos carencias arriba, nos falta pegada, y eso se nota», afirmó.