El Lugo se proclama campeón de Liga con un gol de penalti ante el Pontevedra
16 may 2011 . Actualizado a las 16:02 h.En la tarde de los valientes, el Lugo se llevó el premio, y lo que hizo se recordará. El equipo que entrena Enrique Setién Solar firmó una de las mejores páginas de sus historia. Ganó al Pontevedra y se proclamó campeón de Liga, primero de su grupo de Segunda B. Pero queda un episodio por escribir, el de la gloria, por el que peleará en la fase de ascenso a la División de Plata. El capitán, Manu, trazó el camino. Marcó de penalti y desató la fiesta en el Ángel Carro.
El Lugo se tomó al pie de la letra lo de no apresurarse. «Piano si va lontano», que dicen los italianos. Poco a poco, para madurar las jugadas. Con calma, pues el acelerar, en casos como el de ayer, no suele conducir más que a los nervios. De todas formas, su principal amigo, el balón, era de su propiedad, pues el Pontevedra renunció a él desde el comienzo.
Los granates (de negro) no pasaban de su campo. Se limitaban a esperar y a embrollar el juego cerca de su área, donde resultaba imposible dar dos pases seguidos. Tan juntas tenían las líneas, que en ese tercio final del campo a los locales se les apagaban las luces. Les resultaba muy complicado triangular.
De todas formas, en toda la primera mitad los rojiblancos no dieron muestras de preocupación por no llegar. Tuvieron la mejor ocasión en las botas de su pieza más afinada, Rubén Arroyo, hasta que se marchó a la caseta (lesionado tras un bocadillo con Álex Bao) antes del intermedio. Él rubio zurdo madrileño era la principal pesadilla de los defensores visitantes: se metía entre líneas y pedía siempre el balón. Cuando se asoció con Manu, el Lugo jugaba mejor. Aunque el zapatazo que hizo temblar el larguero lo lanzó Arroyo por iniciativa propia, acercándose al borde del área. Después lo sustituiría Tornero.
De todas formas, esa actitud tranquila de los locales no podría durar todo el tiempo. Aunque quizás necesitaba una chispa que encendiera el fuego. Y esa la ofreció, casi sin querer, el portero Oladele. Salió a un lugar vetado a los metas, casi en la esquina del área, y chocó con Azkorra, al que derribó. Penalti y las puertas del cielo se abrían de par en par para el Lugo.
El gran capitán
Había que asumir la responsabilidad de tirarlo. Y surgió desde las sombras el gran capitán del equipo, Manu. Había fallado dos lanzamientos en la última jornada. Pero no tembló al coger el cuero. Lo plantó en el punto, tomó carrera, y con un toque suave de zurda, la mandó al otro lado de donde se había tirado un Oladele que hasta ese momento se había mostrado muy seguro.
Quedaban 35 minutos. El Pontevedra tampoco dio muestras de buscar el empate. Era una tarde festiva del Lugo, y aunque los jugadores se enzarzaron en algún rifirrafe, la celebración se quedaba en casa. El éxtasis se extendió por el campo.
Goles: 1-0, min 55, Manu (p.).
Árbitro: César Soto, de La Rioja. Mostró amarillas a Manu, por el Lugo, y a Aicart, Freire y Bao, por el Pontevedra. Expulsó con roja directa a Quique Setién, entrenador local, y a Freire, jugador visitante.
Incidencias: Casi lleno en el Ángel Carro. La mejor entrada de la temporada, unos 4.500 espectadores.
Escalona, Cristóbal, Manu, Belfortti, Selvas, Pita, Marcos, Iván González, Arroyo (Tornero, min 39), Monti (Yago González, min 55) y Azkorra (Ballesteros, min 86)
Oladele, Aitor, Amaro (Castaño, min 46), Álex Bao, Castels, Dani Pendín, Aicart, Javier Pazos (Cezón, min 46), Álex Freire, Yahvé y Douglas (Pardo, min 61)