01 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Está siendo una semana de contrastes. Mientras la mayoría de los presidentes del fútbol español reclaman desde sus acogedores despachos más prebendas, centenares de futbolistas tachan en su calendario más días sin cobrar. Los dos bandos (jugadores y dirigentes) piden. Los primeros, en forma de súplica, aquello que estipulan sus contratos y que los mandatarios firmaron en su día. Ruegan que, al menos, se les dé una parte para poder mantener a sus familias. Los gestores, con sus allegados bien empleados, no ruegan. Exigen al Estado más dinero con el que hacer frente a las millonarias deudas a las que han condenado a sus clubes. Los artistas ofrecen espectáculo y los mandatarios números rojos.