Castro Santos se juega su futuro ante el Coruxo

xabi otero / nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

No tiene un ultimátum, pero una derrota le dejaría al filo de la destitución

10 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las dos derrotas consecutivas sufridas por el Pontevedra ante el Rayo Vallecano B y el filial del Real Madrid, pese al buen juego desarrollado por el conjunto granate, han encendido todas las alarmas en Benito Corbal. El consejo no es partidario de realizar cambios en el banquillo, pero podría verse obligado a ir contra su filosofía en el caso de que el Pontevedra perdiera otra vez ante el Coruxo en Vigo, y la salvación se situara a más de siete puntos de distancia.

El técnico de Lourido no tiene ningún ultimátum, ni ha recibido información alguna que le ponga en sobre aviso, pero es consciente de que su futuro pasa por conseguir un buen resultado en el Campo de O Vao, a poder ser una victoria. De lo contrario, con probabilidad, el traspiés provocaría una reunión urgente del gabinete de crisis deportiva para estudiar la situación, y su continuidad pendería de un hilo.

Este es el sino de los entrenadores, que no siempre es justo, como en este caso porque el técnico de Lourido acudió al auxilio del club de forma desinteresada, en un momento económico muy delicado, y sin cobrar un solo euro. Y, pese a ello, trabaja desde entonces con tal profesionalidad, que a veces es difícil recordar que lo hace gratuitamente.

Sin embargo, también es comprensible que el consejo pueda buscar un revulsivo de perder en Vigo ya que existe verdadero pánico a descender a Tercera División, sobre todo, porque los posibles mecenas se esfumarían y las deudas se multiplicarían al ser imposible afrontar los gastos pasados y presentes con ingresos a nivel autonómico.

No significaría cerrar la puerta de la entidad, pero casi, porque el futuro se tornaría de nuevo negro oscuro.

El proyecto de la cúpula granate es mantener a toda costa al equipo en Segunda B esta temporada, hacer una apuesta de futuro a medio plazo, en base a una plantilla competitiva con la mitad de coste de la actual, y poder dar el salto al fútbol profesional en la temporada 2012-2013 o en la 2013-2014. El club ha argumentado siempre, con buena lógica, que el Pontevedra solo es viable en Segunda y que hay que ir rápido a por el ascenso, pero sin perder la cabeza.

Hay que destacar que no se puede descartar que el propio Castro Santos pudiese tomar la decisión de irse de tropezar en O Vao. El de Lourido ha comentado varias veces que vino al Pontevedra para ayudar y que se irá cuando no se le necesite.

Lo mejor para el Pontevedra es que el equipo levante el vuelo en Vigo para que los jugadores recobren la confianza en sí mismos y en la salvación. Y que el club vuelva a confiar en un técnico laureado y capaz, que le da un gran prestigio al club.