09 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El ambiente coruñés no invita precisamente a hablar de fútbol. Un dato significativo: el paisano tampoco acudió el lunes a la tertulia del café, y ayer seguía visiblemente afectado por lo sucedido en Getafe, partido en el que nuestro amigo había centrado esperanzas de recuperación. El duro 4-1 en contra le dejó desorientado e incapaz, según propia confesión, de atreverse en un análisis sobre el futuro.

En situaciones así, la experiencia aconseja hacer un alto en el camino y sentarse a meditar sin permitir que el temor y la incertidumbre haga mella en el ánimo de uno. ¿Y cuál, entonces, es el camino a seguir? El sendero se antoja difícil y hay que conservar la serenidad sin dejar que nos invada la desesperación. Calma e insistir en la espera mientras los responsables del equipo tratan de encontrar soluciones válidas que, por otra parte, tampoco esto parece estar al alcance de los técnicos. Claro que si reconocemos esto último nos veremos de nuevo caminando por aquella senda errante.

En un día intermedio de la semana como es el miércoles, y careciendo de soluciones inmediatas, el paisano y yo acordamos armarnos de paciencia a la espera de lo que suceda en días inmediatos, especialmente el domingo.