El francés marca en el primer tiro a puerta del Madrid, a la hora de partido
24 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Benzemá encontró la portería». Cuatro palabras de Valdano que resumen 90 minutos de partido. Hasta que el delantero francés se revolvió en la frontal y superó la estirada de Aouate su equipo no había chutado una sola vez entre los tres palos. Todo lo que hizo el Madrid ante el Mallorca sucedió a partir de la hora de encuentro.
Antes, Kaká había demostrado estar mucho más cerca de convertirse en ex futbolista que de ganar otro Balón de Oro. Mourinho está empeñado en hacerle hueco al brasileño, que ya ha probado como ariete, extremo y mediapunta, posición de la que ayer desplazó a Özil. El experimento aguantó hasta el descanso, cuando el ex milanista se quedó en la caseta para hacer compañía a Gago, otra de las sorpresas blancas.
El argentino suplió a Xabi Alonso en la medular y formó pareja con Granero. Entre los dos consiguieron no crear nada. No pusieron un solo balón para los hombres de ataque, cegados por las acciones individuales perfectamente abortadas por la defensa balear. Una sólida zaga en la que Nunes lleva varias temporadas dando lecciones de corte y contención.
Los visitantes tampoco dijeron mucho en materia ofensiva y se limitaron a vivir tranquilos ahora que ya casi no hay rastro de la espectacular presión adelantada del Madrid. Sin embargo, la única ocasión clara de los de Laudrup antes del descanso estuvo a punto de ser suficiente. Nsue estrelló en el palo una buena contra.
La segunda para el Mallorca llegó al salir del vestuario, ya con Alonso y Özil en el césped. Webó obligó a estirarse a Casillas. El remate precedió a otro cuarto de hora de letargo finiquitado por Benzemá.
El francés cogió el balón y disparó. Efectividad sin alardes que se echó de menos poco después cuando tuvo dos oportunidades de matar el partido y volvió a parecerse al jugador sin nervio de la última temporada y media.
Los baleares dimitieron y su técnico ni siquiera movió el banquillo. Pero los errores del 9 local y de Cristiano, que cabeceó al larguero a puerta vacía, dieron a Webó la oportunidad de empatar en el descuento. Ahí se apareció Casillas.