El Atlético regala media eliminatoria en el minuto 90 tras aguantar a un Real Madrid que fue muy superior
14 ene 2011 . Actualizado a las 10:52 h.Si el Real Madrid tuviera un delantero centro, la eliminatoria habría muerto en el primer tiempo. Si el Atlético dispusiera de un mediocentro en condiciones, la afición colchonera ganaría varios años de vida. Como nada de eso sucede, el cruce estuvo a un suspiro de llegar vivo al Calderón.
Quique puede dar fe del gafe rojiblanco. Se dejó media eliminatoria en el minuto 90 tras aguantar con fortuna a un Real Madrid muy superior. Además, dispone de cinco jugadores que aseguran ser centrocampistas y el único que ha demostrado aptitudes para el puesto (falta por probar a Elías) está de baja en el tramo clave de la temporada. De Gea debe estar poniendo velas por la rápida recuperación de Tiago, el único poblador de la medular rojiblanca en condiciones de dar un pase decente o intentar robar un balón. Mourinho ordenó a los suyos abusar de la debilidad del rival y Cristiano, Di María y Marcelo se pusieron enseguida a ello. El lateral fue el más beneficiado, tirando paredes por todas partes sin que nadie le estorbara. Tampoco Assunçao ni un deprimente Raúl García hicieron esfuerzos por seguir a la segunda línea contraria en sus carreras. Casi todo el choque discurrió fugaz entre el centro del campo y el área rojiblanca.
Allí, para fortuna visitante, habitaba Benzemá, incapaz de dar continuidad a la velocidad de sus compañeros o de llegar a los rechaces que De Gea se vio obligado a regalar durante el acoso. El tanto atlético, logrado por Forlán al aprovechar una acción de Agüero en fuera de juego, fue una anécdota entre el vendaval. Un incidente remediado casi de inmediato por Sergio Ramos.
Lo cierto es que Mateu Lahoz combinó errores gruesos con una actitud en pro del espectáculo. Con otro árbitro de por medio el partido se habría consumido con el balón parado. Lo que ayer se vio en el Bernabéu, sin embargo, fue un despliegue de fútbol vertical, casi siempre en dirección a De Gea. El arquero, respaldado en ocasiones por su zaga, mantuvo vivos a los colchoneros hasta el descanso.
El vestuario se tragó, por fin, a Raul García y el Atlético logró poner cabeza a su juego. Para desgracia rojiblanca, Benzemá también se fue a la ducha. Sin el ancla del francés arriba, el partido se abrió por completo. En ese ambiente llegó el 2-1. Mandó Forlán al palo otra jugada del Kun y en el viaje de vuelta Özil puso un pase soberbio que Cristiano desvió a la red. Después, el colegiado perdonó la roja al luso, que hizo una entrada salvaje a Ujfalusi.
La escasez de fuerzas apuntaba como definitivo el resultado. Pero faltaba la jugada tonta del Atleti, esta vez una serie de incomprensibles rechaces en el minuto 90 que Özil cobró bien caros.