Crujeiras recogió todas sus pertenencias del Pontevedra antes de irse de vacaciones

Xabi Otero PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

El Consejo quiere que cumpla su palabra y dimita, pero el todavía director general pretende alcanzar un acuerdo

26 dic 2010 . Actualizado a las 03:15 h.

Fran Crujeiras sigue siendo director general del Pontevedra por un mero formalismo. El Consejo de Administración tenía decidido exigirle el jueves que presentara su dimisión, para cumplir con la promesa que le hizo a los jugadores de que se iría si no conseguía pagarle lo adeudado antes del 15 de diciembre, pero la reunión no pudo celebrarse.

El encuentro tuvo que aplazarse porque a Rafael Louzán lo avisaron con solo cuatro horas de antelación y al presidente de la Diputación le fue imposible variar su apretada agenda. Pero esa no fue la única ausencia porque Ricardo Tilve tampoco consiguió desplazarse desde Barcelona y el gabinete de crisis quedó disuelto.

La solución fue darle una semana de vacaciones a Crujeiras y al economista, Tamazian, que tendrán que pasar por el comité de sabios a su vuelta.

Fuentes próximas al Consejo de Administración desvelaron ayer estos hechos y aseguraron también que el director general tiene tan claro lo que va a ocurrir que «ya ha recogido todas sus pertenencias de las oficinas del club».

Según estas mismas personas, la historia de esta salida anunciada arrancó hace dos meses, algo que reconoció el propio Crujeiras en la junta de accionistas del Pontevedra, con la presentación de su dimisión al presidente. En ese momento, Nino Mirón le mostró un apoyo temporal y condicionado a que consiguiera la implicación de los empresarios de la ciudad en la crisis del club para poner a la plantilla al corriente de pagos.

El director general, como es público y notorio, convocó a 120 representantes de las firmas más relevantes de Pontevedra y alrededores, pero a la reunión solo acudieron 13, que en principio, según él, habían mostrado su predisposición a echarle una mano a la entidad granate.

Error de cálculo

Ese previsible apoyo hizo que Fran Crujeiras se sintiera fuerte y se apresurase a comprometerse con los jugadores, a quienes garantizó que cobrarían antes del 15 de diciembre o en caso contrario dimitiría del cargo.

Los acontecimientos se precipitaron en los días siguientes al no aparecer el dinero. Los futbolistas se rebelaron contra el director general, en el que dejaron de confiar, y, tras el anuncio de la convocatoria de huelga, Nino Mirón tomó la decisión de prescindir de los servicios del que, hasta entonces, había sido su mano derecha.

«El presidente le comunicó que aceptaba la dimisión presentada dos meses atrás porque no había sido capaz de conseguir los fondos necesarios para desbloquear la situación de crisis del Pontevedra», pero Crujeiras contraatacó solicitándole a Mirón su marcha. «Le dijo que ya no tenía influencia sobre los empresarios ni las instituciones y que dejara paso a otra persona, porque él había quemado todas sus naves», explican las fuentes consultadas.

Y aclaran que el director general «le dio información sesgada para conseguir su dimisión al asegurarle que Rafael Louzán había dado su visto bueno a la operación». Al parecer, Nino Mirón le respondió que llevaba muchos años dejando que otras personas manejaran el club con su dinero y que ese sistema nunca había funcionado. «Por eso, le dijo que solo se iría si alguien le compraba sus acciones», recalcan.

A partir de ahí empezaron los movimientos de poder por ambas partes. El director general trató de ganarse el apoyo de algún consejero para derrocar al presidente y convocó la reunión urgente con Rafael Louzán, Ricardo Tilve, Jorge Pedrosa y Nino Mirón, que ya tenía ganada la batalla de antemano.

Pero, Fran Crujeiras se salvó a última hora porque no se pudo llevar a cabo la junta que decidiría su salida del club y se marchó de vacaciones. No obstante, este aún guarda un as en la manga, porque, al parecer, ya no está dispuesto a dimitir y solo abandonará el Pontevedra con un acuerdo económico.

Tiene ofertas de otros clubes

La jugada no le saldrá nada mal a Crujeiras si consigue sacar un pellizco de la entidad granate, porque estas fuentes insisten en que «cuenta con varias opciones para hacerse cargo de un nuevo proyecto» e incluso que podría tener amarrado «un contrato con el COB de Ourense».