Pablo Rodríguez se ha instalado entre los mejores y ocupa el sexto puesto en el ránking mundial de ciclocrós júnior
17 dic 2010 . Actualizado a las 02:48 h.Las bicicletas son el verano. Y para el invierno. Pablo Rodríguez Guede (Maceda, 1993) se sube a la de montaña con el buen tiempo y se dedica al ciclocrós en los meses en los que asoma el frío. Se siente cómodo en el barro. Pero no desdeña ni la nieve ni el hielo. «Me adapto a cualquier circunstancia de la competición», dice. Es necesario ser un todoterreno para instalarse en el top ten del ránking júnior de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Llegó a estar en la tercera plaza y, tras la última actualización, ocupa el sexto puesto. «Espero mantenerlo y, si se puede, mejorar antes de que acabe la temporada», asegura. Hoy viaja a Bélgica para disputar el domingo, en Kalmthout, una prueba de la Copa del Mundo.
El pasado domingo conquistó la Copa de España en Alcobendas. El ourensano celebró el triunfo casco en mano antes de cruzar la meta. Un gesto que, dada la normativa, estuvo a punto de costarle la copa. La cabeza debe estar protegida durante toda la prueba. «Casi la fastidio. No lo vuelvo a hacer», dice el corredor del Club Ciclista Maceda. Un pecado de juventud en un ciclista con potencial. «Su mejora en ciclocrós en el último año ha sido increíble. Puede hacer grandes cosas. Realiza un gran trabajo con su entrenador, Xulio Conde, que tiene todo programado para conseguir el mejor rendimiento», comenta Moisés Leboso, seleccionador autonómico de ciclocrós. «Xulio siempre estuvo ahí, desde que éramos niños pequeños. Y sigue con su labor», apunta Rodríguez. De entre los pupilos de Conde también salió el campeón cadete de la Copa, Marcos Villar. «Eso dice que en Maceda se están haciendo las cosas muy bien», añade Leboso.
De momento, Rodríguez quiere continuar compatibilizando mountain bike y ciclocrós, porque ha brillado en ambas especialidades. «Me ha ido bien. Y me gustan las dos por igual. Si veo que empieza a bajar mi rendimiento en una de ellas, tendré que replanteármelo. Eso sí, no creo que me pase a la carretera», señala el corredor. Su ídolo es José Antonio Hermida, el corredor que da nombre a la escuela ciclista en la que se formó.
En Kalmthout, este domingo, intentará finalizar entre los diez primeros clasificados. «Ya acabé decimosexto en Koksijde, en la última prueba de la Copa del Mundo que disputé», señala orgulloso. En enero, su objetivo será el Campeonato de España. Después, si es seleccionado, podrá cerrar la temporada en el Mundial, que se celebrará en Alemania. Para seguir codeándose con maestros del barro.