Con el equipo de Segunda B entrenó en las instalaciones de Fragoselo, aunque su destino inicial parece el filial que milita en la Segunda Regional pontevedresa.
14 dic 2010 . Actualizado a las 12:21 h.Óscar Pereiro ya ejerce como futbolista. En la noche de ayer se calzó las botas y se puso de corto no como un aficionado, sino como integrante de la plantilla del Coruxo. Con el equipo de Segunda B entrenó en las instalaciones de Fragoselo, aunque su destino inicial parece el filial que milita en la Segunda Regional pontevedresa. Hoy tendrá diligenciada la ficha federativa y el domingo espera debutar ante el Louro, en un encuentro con reminiscencias de su pasado «porque fue en el equipo en donde jugaba yo antes de ser ciclista».
Ahora, a los 33 años, jubilado de la bici y tras ganar un Tour vuelve a golpear el balón. «El fútbol siempre ha sido el deporte con el que soñaba de pequeño y ahora puedo mantener la forma y aprender gracias al Coruxo», con el que se ha comprometido a coste cero, pero que a nivel mediático puede convertirse en una pieza de lo más rentable. Todo lo que toca, enseguida retumba: «Me sorprendió a mi. Llamadas de fuera de España y de todos los lados, y la verdad es que se montó una buena».
Un Gattuso
En lo futbolístico, Pereiro se considera un centrocampista con vocación defensiva. «Cuando participo en las pachangas estoy en el centro del campo ayudando a la defensa». Esos partidillos de amigos han sido la escuela de aprendizaje para ahora enfrentarse al rudo fútbol modesto. «No es menos dura que la pachanga de cada domingo en la que hay mucha leña. No vengo con ningún ánimo de guerra, sino a disfrutar».
No obstante, tampoco esconde que le haría ilusión la llamada del primer equipo en alguna ocasión. Josiño Abalde tendrá que seguirlo muy de cerca en sus primeros pasos.