La afición le regaló un cálido aplauso a Ezequiel Mosquera y al equipo en la plaza del Obradoiro
DEPORTES
Para las ocho de la tarde estaba convocada la recepción oficial del presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, en el pazo de Raxoi. Pero los integrantes del equipo Xacobeo, con Ezequiel Mosquera a la cabeza, comparecieron media hora antes en la plaza del Obradoiro y tuvieron la oportunidad de recibir el reconocimiento y el cariño de los aficionados que se dieron cita a los pies de la catedral.
Mosquera fue el más aclamado. Y al ciclista de Teo, como había comentado él mismo el día anterior, el éxito no le ha cambiado el talante. Parapetado detrás de una sonrisa perenne, su media barba y su melena engañosamente desaliñada, atendió cuantos requerimientos le llegaron: ora un autógrafo, ora un apretón de manos, ora una foto con un crío...
Deber cumplido
Junto a él, el resto de compañeros, igualmente sonrientes, irradiando la satisfacción del deber cumplido después de completar una extraordinaria participación en la Vuelta Ciclista a España.
El espontáneo encuentro con aficionados y con las autoridades que se confundieron entre el público se prolongó durante casi media hora. Protocolo mandaba, y Núñez Feijoo esperaba escaleras arriba, en el pazo de Raxoi.
La comitiva deportiva recibió salvas de aplausos a la llegada y a la salida. Ezequiel Mosquera, el primero en bajarse de uno de los coches del equipo que se desplegaron en el Obradoiro, fue el último en retirarse. No dejó de charlar y atender a los aficionados, hasta que el reloj ya no le dejaba margen.
Le quedaba el último acto antes de poder disfrutar de nuevo de los suyos: «O que máis agradeces é o feito de estar na casa coa xente máis cercana e, sobre todo, liberarse un pouco do estrés de vinteún días de competición. Chegas a casa e estás xa liberado».