Sábado espléndido el de ayer, a pedir de boca para quienes disfrutan de la playa, adonde acudieron millares de amigos del sol quienes no aceptan perderse «uno de los últimos fines de semana que quedan de este verano». Son comentarios que se hacen todos los años, una vez entrado el mes de septiembre. Al contrario de lo que manifiestan aquellos otros que por la playa no se pierden el fútbol que, ayer y hoy, echan en falta. Para estos aficionados resulta muy duro la falta de la jornada de Liga de Primera División. La Segunda, con toda la importancia para quienes tienen a sus equipos en la División de Plata (el Celta jugará hoy en Soria) deja una amplia laguna del mapa futbolístico español. A los seguidores de la Primera, insisto, les falta su partido, a la vez que sienten desasosiego por verse obligados a esperar al próximo fin de semana.
Claro que todo esto tiene otra cara: evitar ese disgusto dominguero que siente el seguidor cuando su equipo pierde. «¿Y si hubiera ganado?», piensa ese mismo aficionado. En este supuesto caso, que el equipo les compense ganando el próximo partido.