El campeón vuelve entre turbulencias

D. Valera MADRID/COLPISA.

DEPORTES

La capital azteca vive con entusiasmo un duelo por el que España percibirá cerca de dos millones de euros

11 ago 2010 . Actualizado a las 13:18 h.

Tras la gesta de Johannesburgo, España se ha convertido en un referente futbolístico. En el rival a batir. Sin embargo, el que debiera haber sido el encuentro homenaje para los campeones del mundo se ha convertido en el más controvertido. El amistoso de hoy ante México, justo un mes después de que Iniesta hiciera vibrar a todo un país, llega en el peor momento posible: en mitad de la pretemporada, con jugadores sin haber realizado un solo entrenamiento y a solo cuatro días de la ida de la Supercopa, para enfado de Barcelona y Sevilla.

El aspecto económico es el único positivo de este partido. El caché de España ha crecido de forma exponencial en el último lustro. La federación ingresará por este compromiso cerca de dos millones de euros. Hace apenas tres años los emolumentos apenas eran 300.000. Sin embargo, la conquista de la Eurocopa supuso un impulso. Antes de la cita sudafricana las ofertas eran de un millón de euros, casi a la altura de Brasil o Argentina. Pero ahora las demandas se han disparado y países emergentes, como China o los Emiratos Árabes Unidos, estarían dispuestos a pagar cifras muy superiores.

Altitud y calor

Sin embargo, en el plano estrictamente deportivo, todo son desventajas. La fecha es inapropiada, pero obligada por la FIFA. La federación española pactó con su homóloga mexicana la presencia de, al menos, el 60% de los mundialistas. El extenuante viaje desde la Península, la altitud de la capital azteca (2.500 metros) y el calor -el partido se disputará a las tres de la tarde, hora local- tampoco ayudan al espectáculo. Parece imposible que España pueda acercarse siquiera un poco a su mejor nivel. Aunque la estrella que lucirá por primera vez sobre el escudo será una motivación extra, el miedo a cualquier contratiempo invita a la moderación.

Las quejas y lamentos que rodean a la expedición española contrastan con el entusiasmo del público local. La expectación en México es máxima. Así lo demuestra el recibimiento a los jugadores a su llegada ayer al aeropuerto de la capital.

Los objetivos de ambos combinados son bien distintos. Los anfitriones sueñan con el triunfo. Los campeones del mundo con volver a casa con los jugadores de una pieza.