García y Paumier jugarán en el Xuventude tras huir de la concentración de su selección
02 ago 2010 . Actualizado a las 01:57 h.Taylor García y Grismay Paumier tendrán algo que festejar el próximo 17 de agosto. Ese martes hará un año desde que se decidieron a jugársela a todo o nada. Estos dos baloncestistas cubanos y otros dos compañeros de selección, Georvis Elías y Geofrey Hernández, se subieron a un taxi y le dijeron al conductor que los llevara lo más lejos posible de aquel hotel Dunas de Las Palmas en el que estaban concentrados con la selección caribeña. Comenzaban una aventura que ahora los ha llevado a Cambados, donde jugarán en la Liga EBA la próxima temporada vistiendo la camiseta del Establecimientos Otero Xuventude.
Afirma Taylor -el más locuaz de los dos; a Grismay no le saca más de dos frases seguidas ni su entrenador- que él no tenía planeado escaparse. «Me enteré cuando llegamos a España. Ellos ya lo tenían decidido», apunta. Lo cierto es que los rumores de una posible fuga en la expedición de la selección cubana habían acompañado la estancia de los jugadores en la isla. De hecho, el Gobierno cubano decidió que la selección no compitiera en la fase clasificatoria para el Mundial -que estaba previsto que se celebrara en Puerto Rico- porque estaban convencidos de que la espantada podía ser de órdago. «A cambio, y como premio por habernos clasificado para jugar en Puerto Rico, nos dieron la posibilidad de venir a España».
El tiro le salió al Gobierno cubano por la culata. Aquel 17 de agosto, «aprovechamos un despiste de los entrenadores para escaparnos», recuerda Taylor. Comenzó entonces toda una aventura para los cuatro baloncestistas. «Estuvimos una semana en casa de una amiga y después nos fuimos a casa de otro amigo». Aquel amigo era Ismael, un cubano que llevaba varios años residiendo en Vecindario y que los fue introduciendo en los pasos a seguir.
Lo primero, solicitar el asilo político, condición que obtuvieron el 24 de octubre. A partir de ahí, tocaba ganarse la vida. El baloncesto era lo que los había llevado a España y con lo que tenían decidido intentar buscar el pan.
A Geofrey Hernández pronto se lo llevó el Plasencia para jugar en la LEB Plata. Los otros tres cogieron un avión y probaron suerte en Cataluña, pero no convencieron a los técnicos de los equipos con los que probaron y tuvieron que volver a Canarias.
Allí, Elías firmaría por un equipo de la Liga EBA mientras que Taylor y Grismay tenían que contentarse con militar en la competición provincial insular.
Terminó la Liga, llegó un nuevo representante y al despacho del Xuventude de Cambados la posibilidad de probar a Taylor y a Grismay. De nuevo, los cubanos tuvieron que coger un avión, pero en esta ocasión ya no usaron el billete de vuelta. Sus cualidades, su trabajo y sus ganas de salir adelante convencieron a los técnicos y a la junta directiva de los cambadeses, que no dudaron en hacerles una oferta para que vivan en la ría de Arousa el siguiente capítulo de su aventura.