«Ha sido la peor jornada. Sé que el Tour de Francia se ha acabado para mí, pero seguiré a ver qué puedo hacer a partir de ahora», dijo Lance Armstrong al llegar a la línea de meta, con su rostro fatigado e intentando sonreír forzadamente.
Y es que Armstrong, de 38 años, ya no podrá repetir el podio del 2009. Este Tour parece el de las desdichas para el americano, como lo demuestra el hecho de que ayer se viera hasta en tres caídas, la segunda con daños notables. Hace justo una semana, en la etapa de Bruselas, también se fue al suelo y se vio afectado con un golpe en la cadera. Camino de Arenberg sufrió un pinchazo que le hizo perder cincuenta y cinco segundos respecto a Contador. Este año ya se retiró por una gastroenteritis del Circuito de La Sharte y tuvo que abandonar la Vuelta a California a causa de un grave percance. Su suerte ha cambiado.