Un rey ante su última cruzada y respaldado por escuderos de lujo

La Voz

DEPORTES

02 jul 2010 . Actualizado a las 03:17 h.

Una leyenda ante su última cruzada. Lance Armstrong (Austin, 1971) y el Tour 2010. El estadounidense vuelve al escenario en el que tocó la cima sobrevolando el Olimpo hasta entonces conocido. Con 38 años y afrontando su segunda vida deportiva, asegura que esta será su última ronda francesa y que no habrá vuelta a atrás. No aclara si dejará la bicicleta, pero sí sostiene que esta será su última oportunidad para alcanzar una octava victoria en la general.

El heptacampeón se presentará en Róterdam sin haber aportado ninguna novedad a su palmarés en esta temporada. Aunque ya durante la etapa en la que ejerció su tiranía en la grande boucle el estadounidense se limita a afinar su forma con una única meta: París. Johan Bruyneel, mánager de su equipo y amigo personal del corredor, repite que su pupilo llega en mejor forma a la cita francesa que en el 2009. Lo demuestran su tercer puesto en el Tour de Luxemburgo y su segunda posición en la Vuelta a Suiza, en la que solo fue superado por Frank Schleck. Y el pasado miércoles presumía de haber estado cerca de batir el récord de ascensión del Col de la Madone.

Después de la polémica del año pasado, en la medida de lo posible Armstrong ha evitado coincidir con Alberto Contador en las carreteras. Incluso llegó a variar su agenda de competición, quizás para seguir preservando el halo mítico que todavía le rodea cuando navega dentro del pelotón. Pero eso no ha evitado imprevistos indeseados que lo devuelven a la condición de humano. Sufrió una enfermedad intestinal que trastocó sus planes y en el Tour de California protagonizó una aparatosa caída que tuvo en vilo a todos los aficionados. Al dolor físico se unió la presión psicológica de las acusaciones de dopaje vertidas contra él por Floyd Landis.

Armstrong siempre ha contado con bloques sin fisuras para imponerse en el Tour. Para esta ocasión se ha rodeado de un equipo experimentado y equilibrado, con gregarios de lujo para la montaña y para el llano que formaban la columna vertebral del Astana del 2009. Junto a Armstrong estarán dos de los mejores ciclistas del pelotón en las grandes vueltas, el americano Levi Leipheimer y alemán Andreas Kloden. Dos piezas para que Bruyneel juegue al ajedrez con Contador, ya que en cualquier otro equipo serían jefes de filas de cara a la general de la ronda francesa. Dos cartas que el RadioShack puede utilizar para desgastar el equipo del madrileño. Tanto Kloden como Leipheimer ya saben lo que se siente al contemplar los Campos Elíseos desde el podio. Aunque nadie ha disfrutado tanto de esa perspectiva como el propio Armstrong.