Rosell y Laporta se reunieron en las oficinas del Barcelona

P. Ríos BARCELONA/COLPISA.

DEPORTES

16 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Sandro Rosell no será oficialmente presidente del Barça hasta el 1 de julio, pero ya ejerce desde el primer minuto después de ganar las elecciones. Y lo más sorprendente es que lo está haciendo con el visto bueno de Joan Laporta, decidido a irse del club dejando la mejor imagen posible al colaborar, por lo menos de momento, a que el traspaso de poder sea totalmente transparente. Ayer se produjo la esperada reunión entre ambos en las oficinas del Camp Nou, sin secretismos. Trataron temas urgentes, como el fichaje de Cesc Fábregas o el traspaso de Touré al Manchester City, entre otras muchas cuestiones. Rosell ya se había reunido el lunes por la tarde con Guardiola.

Sorprende la aparente normalidad con que ambos protagonizan este proceso, pues Laporta y Rosell no se hablan desde el 2005, cuando el segundo, entonces vicepresidente deportivo, abandonó el club por, según dijo, el modo dictatorial con el que estaba siendo presidido por el primero desde el 2003, el año en el que ambos aterrizaron de la mano en el Camp Nou.

Laporta ya había escenificado el inesperado buen rollo con un abrazo oportuno en la medianoche del domingo, visible ante los numerosos medios de comunicación que seguían las elecciones.