El Sevilla, con la Copa por montera

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Los andaluces sacaron provecho de dos de sus tres ocasiones, los madrileños marraron media docena

20 may 2010 . Actualizado a las 03:02 h.

Y el Sevilla tomó el Camp Nou. Allí donde hicieron hincar la rodilla al último campeón, los andaluces se alzaron ayer con un título que les rescata de una temporada gris salvada en el minuto 94 del partido definitivo en Liga y en el 5 de una final copera.

En plena crisis y al precio que va el metal, la federación podría haberse ahorrado ayer una réplica de la Copa. Palop tendría que haberse llevado a casa el trofeo grande. Para el solito. Al fin y al cabo, lo ha ganado casi sin ayuda. La una vez nominada por Guardiola a mejor plantilla del mundo tendrá un título del que presumir esta temporada. Y dentro de unos años (quizá mañana mismo) pocos recordarán, mirando el palmarés, que los del Pizjuán ganaron el torneo con dos partidos buenos. Uno en Riazor y otro contra unos amigos de Chygrynskiy en el Camp Nou. Ayer sumó otros veinte minutos a la cuenta de fútbol practicado. Cinco en la primera parte -los suficientes para adelantarse- y quince más en la segunda, cuando el choque había enloquecido definitivamente.

Es cierto que el Atlético no hizo más que los andaluces para apuntarse una Liga Europa, pero ayer acumuló un buen puñado de méritos para llevarse el torneo del KO. Solo fue inferior en dos aspectos de la estadística. El primero, el de golpes asestados. El segundo, el de goles a favor. Como siempre, definitivo. El chut de Capel pudo más que las intentonas de Forlán y el Kun y punto. Final liquidada al ratito de arrancar.

Los extremos del Sevilla, con poco que envidiar a cualquier otra pareja en el mundo, empezaron dando guerra. Primero fue Navas el que le regaló medio gol a Kanouté, pero el de Mali, estorbado, la echó fuera. Después golpeó el rubio de la visera. Capel es de los que juegan sin levantar la vista, pero ayer no le hizo falta para percatarse del balón rebotado en la frontal y enchufarlo dentro de un zurdazo.

Y ahí se acabó todo. Menos Palop. Porque el Atlético se hizo dueño del partido, pero eso solo le llevó a una muerte digna ante un equipo pertrechado en torno a un fenómeno de 36 añitos.

Salvados bajo palos

De nada sirvieron las cabalgadas y desbordes de Reyes y de un Ujfalusi autor de un temporadón. Cuando el checo encontró la línea de fondo y la puso atrás para que el Kun la empujara dentro, el argentino encontró a Squillaci bajo palos y Forlán a Palop en el rechace. No fue la última vez que uruguayo y valenciano midieron fuerzas. Hasta tres veces más compartieron protagonismo y en todas ganó el arquero.

Ocasión tras ocasión, los de Quique se fueron despidiendo de la Copa el mismo día en el que Mejuto González decía adiós al fútbol. El del colegio asturiano quiso significarse en su última función y a falta de jugadas polémicas, lo hizo permitiendo el juego barriobajero. Una actuación que incluso derivó en fenomenal tangana, con Antonio Álvarez tratando de calmar a Sánchez Flores, mientras los futbolistas se repartían estopa.

De falta en falta murió la primera parte y dio paso a una segunda con más fútbol y ocasiones divididas, porque el Atlético ya solo tenía una idea: la de pisar el área contraria olvidándose de defender la propia. De ello se aprovechó Negredo para no saber batir a De Gea y también Navas, ya al final del encuentro. El extremo explotó el segundo error grueso de Perea, por lo demás acertado en el corte. Pero al colombiano le sobran condiciones y despistes a la par y acabó regalando el 0-2. Injusto castigo para el Atleti. Premio para papá Palop y su chavalería.