El bombo no fue caprichoso y cumplió los deseos de plantilla y aficionados

Xabi Otero PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Los jugadores, los aficionados y el Pontevedra en sí suspiraba por un enfrentamiento con el Real Oviedo

11 may 2010 . Actualizado a las 03:04 h.

El bombo fue generoso con el Pontevedra y no precisamente por la presunta debilidad del Real Oviedo en comparación con los otros dos adversarios que podían caer en suerte. Todo lo contrario. Aficionados y jugadores del Pontevedra eran conscientes de la dificultad de enfrentarse al histórico inquilino del Carlos Tartiere, pero aún así cruzaron los dedos cuando el operario de la Real Federación Española de Fútbol metió su mano en el bombo que iba a deparar el resultado de la primera eliminatoria del camino hacia el sueño del retorno a Segunda. Y es que nadie quería al Barcelona B y mucho menos al Melilla porque aún estaba muy fresco el recuerdo de la eliminatoria perdida con su vecino Ceuta y sobre todo el tortuoso desplazamiento hasta la ciudad autónoma.

Así las cosas, no es difícil imaginar la algarabía colectiva que se vivió en los hogares de los miles de seguidores del Pontevedra cuando el azar cumplió el deseo de emparejar al colectivo de Pablo Alfaro con otro de los clubes históricos del fútbol español.

Los miembros de la Federación de Peñas del Pontevedra fueron los primeros en felicitarse porque deseaban organizar la mayor marea granate que se recuerda. Ahora eso será posible porque la capital asturiana está a unas tres horas y media de Pontevedra y las 30.000 localidades que tiene el Estadio Carlos Tartiere permitirán el desplazamiento masivo de los sufridos aficionados lerezanos. Así las cosas, nada impedirá que los más de 1.000 incondicionales que dieron cita en Mendizorroza quede como una anécdota. Nada sería de extrañar que se congregaran más de 3.000 aficionados pontevedreses en las gradas del santuario carballón, aunque eso dependerá de las negociaciones entre los clubes a la hora de intercambiarse espacios dentro de sus respectivos recintos deportivos.

El problema es que Pasarón, en el mejor de los casos con la apertura de la grada de Preferencia, solo podrá albergar a 12.000 almas y semeja una osadía entregar la cuarta parte de los asientos al contrario. Ahí entrará en juego la innegable capacidad negociadora de Nino Mirón y Fran Crujeiras.