A Clemente le preguntaron cómo podría salvarse el Valladolid del descenso, y el de Baracaldo, esbozando una media sonrisa, respondió: «suspendiendo la Liga». Al escuchar la respuesta, recordé, si no algo igual sí muy parecido, sucedido en aquella España de 1939, cuando se reanudó el Campeonato de Liga suspendido en 1936 por culpa de la Guerra Civil.
Lo sucedido nos lo cuenta Carlos Fernández Santander en su libro El fútbol durante la Guerra Civil y el franquismo. Al ponerse en marcha el campeonato español, el Atlético de Madrid fue apadrinado por el Ejército del Aire, que le cambió el nombre al equipo por Atlético Aviación. El problema surgió cuando se dieron cuenta de que no tenían puesto en Primera, porque había descendido junto con el Osasuna en la temporada 1935-36. Al agrupar los equipos que iban a jugar en la máxima categoría, se registraba la forzosa ausencia del Oviedo, porque su campo de Buena Vista había quedado destrozado por los bombardeos de la guerra, pero su puesto quedaba reservado para la temporada siguiente. Así sería, pero antes, el primer acuerdo de la federación española es que el Aviación juegue en lugar del equipo ovetense «para que la Primera mantenga su paridad de doce equipos». Las presiones ejercidas por el ejército de Navarra (tan decisivo en la guerra) consiguieron que dispute un partido por el derecho a permanecer en Primera. Se juega en Valencia y ganan los madrileños por 3-1. El Aviación no solo jugó en la división de honor, sino que además se proclamó campeón de aquella Liga 39-40. Descendieron el Betis y el Santander. Ascendió el Murcia y se mantuvo el Celta, que venció al Deportivo en la promoción por 1-0. ¿Cómo resolvieron después (1940-41) al presentarse el Oviedo? Por decreto: no hubo descensos automáticos porque acordaron ampliar la Primera a 14 equipos de cara a la 41-42. Aquella temporada subieron Real Sociedad, Granada, Deportivo y Castellón.