Tuvieron que aplicarle puntos de sutura, y además tiene un derrame en un ojo y un hematoma en el pómulo
27 abr 2010 . Actualizado a las 09:18 h.El presidente del Vioño, Julio Otero, de setenta años de edad, fue brutalmente agredido por varios jugadores juveniles del Sin Querer en el transcurso del partido de la vigésima jornada de Segunda División de A Coruña de esta categoría disputado el domingo por la tarde en el campo 3 de la Torre, según se refleja en el acta del encuentro. El dirigente agredido sufrió un derrame en un ojo, un hematoma en el pómulo y recibió tres puntos de sutura a consecuencia de los golpes recibidos. Ayer interpuso una denuncia ante la Policía Nacional.
El árbitro del partido recoge en el acta que «el jugador número 6 al ser expulsado se quedó en la banda contraria y al salir un balón por esa banda lo lanzó lejos con ánimo de perder tiempo y eso fue recriminado por el presidente del Vioño, lo que derivó en una discusión y el jugador le propinó un puñetazo tirándole al suelo las gafas y a él mismo. El partido tuvo que ser detenido cinco minutos al apiñarse varios jugadores de ambos equipos en la zona».
El árbitro identificó también a dos jugadores juveniles más del Sin Querer, equipo que iba ganando por tres tantos a uno y que acabó el encuentro venciendo por cuatro a dos y con cuatro expulsados. Además, el delegado se fue en el descanso, según señala el árbitro.
El delegado del Vioño, Antonio, testigo de lo sucedido, lamentaba la frecuencia con la que se producen episodios de este tipo en el balompié gallego. «Llevo veinte años en el Vioño y llegué por Julio Otero. Y en estos momentos es él la única razón por la que sigo desempeñando esta labor, porque si por mi fuese, ya dejaba el fútbol modesto ayer mismo. Trabajas gratis para un club aficionado y luego vienen estos chavales y te dan ganas de dejarlo. Estoy decidido a dejarlo», decía.
El Sin Querer, muy crítico
El presidente del equipo de Labañou, Juan Carlos Vidal, se mostraba ayer extremadamente crítico con los violentos. «Me enteré al día siguiente y me quedé planchado. Llamé inmediatamente a Julio Otero, que además es mi amigo y una persona excelente, y le pedí perdón en nombre del club», dijo. «La verdad es que es lo mínimo que puedo hacer como presidente del Sin Querer, pero es insuficiente a todas luces», añadió.
«Es muy difícil controlar a los violentos en el fútbol, cada vez hay más episodios de este tipo, es una vergüenza, no es normal lo que está sucediendo... yo ya no sé qué pensar», decía ayer apesadumbrado Vidal. El dirigente fue más allá y anunció medidas contra los jugadores de su equipo que agredieron al presidente del Vioño. «No es un chaval conflictivo y lleva desde niño en el club, pero no existe justificación alguna ante hechos de este tipo. Con toda probabilidad será expulsado del Sin Querer. Para nosotros, es un apuro muy grande, un gran dolor de corazón, pero de alguna manera hay que castigarlo, algo hay que hacer contra la violencia. Somos un club serio y queremos dejarlo claro», argumentó el presidente. «Hay que castigar duro estas situaciones, porque no puede haber gente así en el fútbol. Mira lo que sucedió en el Deportivo Ciudad-Sporting Coruñés. Hay que erradicar del fútbol a los violentos y a los macarras», zanja.