Vilaxoán y Meira dominaron el Conde de Fenosa de bateles

DEPORTES

Samertolameu ganó las dos absolutas, y los arousanos, la infantil y la juvenil

19 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Samertolameu y Vilaxoán fueron los grandes dominadores de la 25.ª edición del Trofeo Conde de Fenosa, campeonato autonómico de bateles. El club de Meira se alzó con la victoria en las dos categorías absolutas (femenina y masculina), mientras los arousanos se impusieron en la infantil y la juvenil masculina. Ares, Robaleira y Chapela ganaron la promesa femenina, la juvenil femenina y la cadete, respectivamente.

Las tres primeras tripulaciones de cada de una de las divisiones se han clasificado para disputar el campeonato de España, que se desarrollará el próximo fin de semana en aguas de Ferrol.

En a Pobra do Caramiñal, la jornada arrancó con un cálido y emotivo homenaje del mundo del remo a la Condesa de Fenosa, Carmela Arias y Díaz de Rábago, un acto que encabezó José María Arias, presidente del Banco Pastor y de la Fundación Barrié de la Maza, y que consistió en arrojar al mar una corona de laurel y cantar la salve marinera, mientras las tripulaciones mantenían los remos alzados apuntando al cielo.

En una mañana soleada, ideal para la práctica de este exigente deporte, el cartel de las siete finales se abrió con la regata promesa femenina. Sobre la distancia de mil metros, el barco de Ares llevó la iniciativa desde la arrancada y llegó a la meta con cuatro segundos sobre las chicas de Amegrove (4:22.89-4:26.56). Samertolameu privó a la Esteirana de la tercera plaza en un disputado esprint (4:30.65-4:30.90).

Atractiva e igualada

Una de las pruebas más atractivas e igualadas fue la que protagonizaron los cadetes, donde Rianxo estuvo en la pomada del triunfo hasta la penúltima palada, y donde la pelea por la tercera plaza se resolvió en un pañuelo.

La regata de la categoría reina vivió un par de largos bastante nivelados y parejos, con Meira delante, pero sin librarse de sus tres más directos perseguidores. En el trecho final, solo Chapela fue quien de aguantar el durísimo ritmo que imprimió a sus paladas el colectivo de Samertolameu.