El griego sufrió un pinchazo en el abductor y está casi descartado para la contienda

La Voz

VIGO

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La pachanga con la que finalizaba el último entrenamiento de la semana entraba en su recta final. Faltaban cinco minutos cuando Dimitrios Papadopoulos sintió un pinchazo y se retiró para ser atendido sobre el mismo césped de A Madroa por los fisios del equipo. Poco después, intentando trotar y llevándose las manos al abductor izquierdo se retiraba con Ernesto Vieito camino del vestuarios. Poco después se confirmaba que era seria duda.

El diagnóstico desveló después que Papa sufre una elongación en el abductor izquierdo, y aunque los servicios médicos son moderadamente optimistas y lo dejan todo para una prueba a realizar a primera hora de esta mañana, Eusebio piensa todo lo contrario.

«Hemos comenzado a tratarlo y hay que esperar la evolución. En teoría no parece que revista demasiada consideración pero todo dependerá de la prueba», manifestó Juan José García Cota.

El entrenador pucelano casi lo dio por descartado con argumentos de peso: «Cuando un futbolista ha tenido que dejar el entrenamiento el día anterior es difícil que pueda estar. Vamos a ver las sensaciones, pero yo prefiero ser cauto porque cuando esas cosas se tienen en la cabeza es algo arriesgado».

El pucelano no quiere correr ningún tipo de riesgos, ni con los miedos del jugador ni con una hipotética sustitución forzada a las primeras de cambio: «Podríamos tener un jugador un poco limitado y prefiero a jugadores que estén al 100% bien. No es bueno que no esté al 100% a nivel mental y por otro el riesgo de hacer cambios en el equipo de una manera forzada. Además, podríamos perderlo por más tiempo».