Hasta un centímetro no puede considerarse una asimetría como algo anormal. Es algo que lo tiene mucha gente y que no significa ninguna limitación ni complicación para la vida diaria. Algo mucho más serio sería si la diferencia fuera de dos centímetros.
Tener un fémur un centímetro más pequeño que otro no tiene por qué limitar, aunque las disimetrías son siempre un riesgo de lesión para cualquier persona, máxime si se trata de un deportista de fondo. El problema surge cuando el cuerpo no las tolera. Este tipo de cosas suelen surgir cuando aparece una lesión o una sobrecarga.
Con unas plantillas es algo fácil de corregir, pero correr o andar con un alza también requiere un tiempo de adaptación que en este caso el atleta debe superar.
Las alzas nunca se hacen por la totalidad de la longitud de la disimetría porque estaríamos hablando de un cambio demasiado radical. Por eso siempre se opta por una altura intermedia.