Por la mañana entrenamiento y por la tarde protocolo y ejercicio de fe. Así se resume la jornada para un Obradoiro que no pierde la esperanza, que quiere avivar la llama de la permanencia y que, envuelto en ese contexto, cumplió con la tradicional ofrenda al Apóstol.
El presidente, José Ángel Docob, hizo un breve repaso de la historia del club en su alocución en el altar mayor de la catedral. Recordó «las malas mañas deportivas de algunos» que impidieron que el equipo pudiese jugar en su día en la máxima categoría y que obligó a la entidad a luchar por sus derechos en una larga travesía judicial. Ya entonces, hace algo más de tres lustros, el mandatario intercedió ante el Apóstol. «Y ahora estoy de nuevo ante vos», comentó Docobo. En cualquier caso, y cualquiera que sea el desenlace deportivo, garantizó que el club seguirá siendo portador de los mejores valores.
Tras la ceremonia, jugadores, técnicos y directivos se digieron a la puerta santa para completar la jornada con el abrazo al apóstol. Entre la comitiva estaba Djedovic, de vuelta en Santiago tras su paso por Barcelona. Pero no Jeremiah Massey.
Higgins, ocho días de baja
Por otra parte, las pruebas médicas realizadas a Mike Higgins confirmaron que tiene dañada la rótula pero no hay rotura del tendón. El pívot deberá estar unos ochos días de baja para ver como evoluciona y, si bien en un principio se temió por un parecance más grave, todo apunta a que podrá reaparecer en dos o tres partidos.