Stanic sufrió un esguince de tobillo de grado dos hace tres semanas y entonces se estimó que el tiempo de recuperación se situaría en torno a algo más de un mes.
El base italoargentino trabaja contrarreloj, poniendo todo de su parte y un poco más para intentar llegar al encuentro frente el Alicante. Será duda hasta última hora y, de momento, en el mejor de los casos, cabe catalogor su posible presencia en el equipo como una incógnita. Las opciones son escasas.
Stanic puede ser una pieza clave, por su ascendiente sobre el grupo y por su raza. En la victoria frente al Lagun Aro, todos los jugadores se acercaron a él para dedicarle el triunfo y compartir el júbilo de un match ball salvado. Y ahora está dispuesto a hacer un sobreesfuerzo para tratar de echar una mano en el partido llave de la temporada, el que abre la puerta hacia la lucha por la permanencia o cierra casi todas las posibilidades de continuidad en la categoría. Si la evolución continúa siendo positiva y él ve alguna opción de saltar a la pista, la va a apurar. Su ausencia se está dejando notar sobremanera, ya que hasta la lesión había llevado con mano firme la dirección de juego.