Ismael Falcón volvió a ser providencial tras atrapar ayer su tercera pena máxima de esta temporada. De los seis penaltis que le han lanzado al conjunto vigués en esta campaña solo dos han terminado en gol: el que le lanzó Víctor en la primera vuelta para el Cartagena, y el de Ulloa para el Castellón. El meta gaditano ha sido capaz de detener tres lanzamientos y uno de ellos se marchó fuera que fue el del Girona en Montilivi.
Ayer Falcón estaba muy feliz por su labor y por haber detenido el lanzamiento de David Aganzo. «Contento por la actuación del partido, aunque lo del penalti es labor del equipo técnico. Le he aguantado y hemos podido parar este penalti porque intuíamos que le iba a pegar ahí. Lo habíamos estudiado y esperé». Uno de los capitanes del equipo vigués trató de restar importancia a su actuación. «Aporto lo que puedo. Ha sido un partido muy intenso. Sabíamos que el encuentro si nos estábamos centrados podíamos pasarlo mal».
Borrado el mal recuerdo
Falcón no había vivido una buena experiencia en su partido ante el Rayo de la pasada temporada. Los madrileños fueron capaces de hacerle cuatro goles en Vallecas, tres de ellos en un solo cuarto de hora. El meta admitía las dificultades de este terreno de juego y por eso se fue mucho más satisfecho del trabajo que había realizado en esta ocasión.
«Es muy complicado porque hay muchos balones aéreos y en cualquier centro te pueden hacer un gol» «No nos podemos relajar y hay que seguir. Hemos demostrado que si le metemos todo lo que tenemos podemos dar mucho», concluyó.