El Celta divisa el final del túnel

X.R. Castro

GRADA DE RÍO

Los célticos abrazan a Danilo, que marcó el tanto de la victoria y su primer gol en liga
Los célticos abrazan a Danilo, que marcó el tanto de la victoria y su primer gol en liga BENITO ORDÓÑEZ

Falcón detuvo un penalti y mantuvo con vida a su equipo cuando más atacaba el Rayo Vallecano

28 mar 2010 . Actualizado a las 15:51 h.

Vallecas tampoco pudo frenar la recuperación del Celta. Los gallegos, pese a adelantarse en el marcador, sufrieron ante el empuje del Rayo Vallecano, pero tuvieron la fortuna y la templanza necesaria para aguantar los envites y aprovechar la única oportunidad diáfana del segundo tiempo para sentenciar. Danilo se aprovechó de un fallo clamoroso de Dani que permite a los vigueses comenzar a perder de vista las profundidades clasificatorias por primera vez en todo el curso.

Todo salió redondo, porque Cellerino acertó a la primera. Nada más ponerse el balón en juego un centro de Vasco permitió al argentino estrenarse como goleador. Fue un gol de nueve, tocando lo justo para superar a Dani Giménez.

El gol puso de cara el partido para el Celta, que a base de presión en medio campo anulaba las intentonas de un Rayo tocado por su realidad. Sin embargo esa tensión bajó de intensidad y los vallecanos terminaron por avisar. Incluso llegaron a marcar un gol por mediación de Rubén Castro que el árbitro anuló por un fuera de juego que no lo era. Además, Piti hizo daño en la banda de Vasco -un centro suyo con remate de Quero provocó un paradón de Falcón- y los centrales volvieron a padecer el mal del Cartagena. Al presionar tan arriba, quedaban peligrosos espacios a la contra que Falcón tuvo que tapar en su versión de defensa libre.

Aún así el cuadro vigués mantuvo el partido a raya en casi todo momento. Sin virtuosismo y sin poder contar con Trashorras, a quien Ángel persiguió por todas partes. Además, todo se resumió a un intercambio de balonazos desde el fondo de la red sin pausa en medio campo. En ataque tan solo un cabezazo de Catalá a balón parado.

El Rayo le devolvió la moneda a los vigueses en el arranque del segundo tiempo. Mimañbres se dio cuenta que el centro campo era un elemento decorativo y sacó a Míchel para meter a David Aganzo, y el goleador tardó lo justo en empatar tras un servicio de Rubén Castro.

Momento crítico

La cosa todavía pudo ser peor cuando poco después Rubén Castro cayó dentro del área y el árbitro decretó penalti de Catalá. Falcón adivinó el lanzamiento de Aganzo y salvó al Celta.

Sin embargo, los madrileños no cejaron en su empeño. Una y otra vez buscaron a su tridente ofensivo para ir amedrentando a los visitantes, que por momentos fueron un manojo de nervios. Vallecas era de nuevo un suplicio para el colectivo de Eusebio, hasta que Dani se acordó de su procedencia viguesa le dio un regalo de los gordos al equipo que lo parió. Falló en una salida franca y Danilo con una frialdad nada brasileña marcó por el palo largo con sutileza.

En plena recta final Piti volvió a encontrarse con un Falcón inmenso, que ayer hizo paradas de todos los colores. La presión de los célticos en el centro del campo tomó el relevo cuando los vallecanos ya recurrían a los balones colgados casi a la desesperada. En uno de ellos, ya en la prolongación Vasco sacó una cabeza prodigiosa que se encargó de cerrar la contienda. Por fin el Celta accede a la clase media y respira un poquito más.