El empate tras los triunfos del número uno suizo y ?de Ferrer dan mayor valor al partido de dobles de hoy
06 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Stanislas Wawrinka amenaza el cetro de España, el actual campeón de la Copa Davis, el equipo casi invencible en casa. El número uno suizo superó ayer en un partido de más de cuatro horas a Nicolás Almagro (3-6, 6-4, 3-6, 7-5 y 6-3) e incendió la eliminatoria que se disputa en la plaza de toros de Logroño. Después, David Ferrer, la primera raqueta del equipo de Albert Costa, cumplió al superar a Marco Chiudinelli por 6-2, 7-6 (5) y 6-1 y establecer el empate. El encuentro de dobles de hoy ( 16.00, TVE ) adquiere más importancia ahora. La duda está en si Wawrinka -después de su esfuerzo de ayer- se mantendrá en el cartel, que inicialmente lo situaba junto a Yves Allegro como pareja rival de los españoles Tommy Robredo y Marcel Granollers, más frescos.
La puesta en escena de la salida hacia la tercera ensaladera consecutiva, que supondría la quinta en la cosecha total española a lo largo de la historia de la competición, estuvo plagada de alternativas emocionales. Por un momento, estuvo encarrilado el partido inicial, el más difícil, pero también se sudó más en el segundo, teóricamente un paseo.
Almagro no ganó, pero al menos dejó agotado a su adversario, pieza básica del conjunto helvético. Es Wawrinka el sostén de Suiza. Severin Luthi cuenta con él para cada sesión. El murciano lo tuvo sobre la pista cuatro horas.
El español estuvo bien, pero no lo suficiente como para derrotar a la decimonovena raqueta del circuito, un rival plagado de experiencia en la Davis, aunque no pise la tierra desde septiembre del año pasado, cuando se enfrentó a Italia por la permanencia en el Grupo Mundial.
Sin el auxilio de Roger Federer, Wawrinka se ha acostumbrado a asumir la responsabilidad suiza. Tiró del carro pese al arrollador comienzo de Almagro. Se mantuvo en pista y respondió cada propuesta rival. Hasta que llegó su momento. Con empate a dos sets, el helvético llegó mejor al quinto. Almagro, con las fuerzas justas, se vio sin la consistencia en el saque de los momentos anteriores y fue Wawrinka el que se vio ganador. «Hemos perdido una batalla, pero no la guerra. Salgo con la cabeza alta», indicó el murciano.