Hubo un tiempo en que cada ausencia de Lopo era sinónimo de mal resultado. Ya no. La del káiser de la defensa, que hasta ahora había disputado todos los minutos de Liga, es una baja mayúscula, pero las últimas veces que se ha tenido que quedar fuera el equipo ha obtenido resultados muy positivos. De hecho, ayer hizo justo un año que el Dépor sumó su última derrota sin Lopo en cancha. Fue el 26 de febrero del 2009 contra el Aalborg. El equipo coruñés pretendía remontar el 3-0 de la ida, el catalán era baja y Lotina planteó una defensa de tres centrales (Piscu, Zé y Colotto) y dos laterales adelantados (Filipe y De Guzmán). Los daneses se impusieron por 1-3.
Desde entonces, el Dépor ha jugado ocho partidos sin Lopo, y no ha perdido ninguno de ellos; es más, ha sumado seis victorias y dos empates, y solo ha encajado dos goles, uno en Mallorca la pasada temporada y otro en Mestalla en Copa en la actual.
La explicación de Ribera
La campaña anterior, el Dépor cayó en los dos primeros partidos que jugó sin Lopo. Lo hizo en Copa contra el Sevilla (0-3), cuando el catalán fue reservado por Lotina, y en el ya citado de la Copa de la UEFA frente al Aalborg. Después, se perdió los encuentros ligueros en Soria contra el Numancia (0-1), en San Mamés (0-1), en Riazor frente al Almería (2-0), en casa del Mallorca (1-1) y en A Coruña ante el Valladolid (1-0).
Esta temporada Lotina solo le ha dado descanso en tres partidos de Copa, resueltos con dos victorias, un empate y un gol en contra. Fueron contra el Murcia en Riazor (0-0), frente al Valencia en Mestalla (1-2) y en el Pizjuán ante el Sevilla (0-1). Además, fue suplente pero salió a falta de seis minutos en la vuelta de la Copa contra el Valencia (2-2).
Asombra que el Dépor presente esos números sin Lopo, dado que es uno de los pilares del equipo. Pero viene a probar que este grupo es un bloque en el que las ausencias prestigiosas se sienten, pero no tanto como en otros equipos. De esta tesis es defensor el segundo de Lotina. «En el Dépor, sobre todo sobre todo en las dos últimas temporadas, la ausencia de un jugador no ha trastocado en exceso al equipo. Puede coincidir que un jugador habitual en el once no haya estado en un partido y el equipo haya perdido o haya jugado muy mal, pero eso es casualidad. Eso sí, si coincide que faltan a la vez durante varios partidos tres, cuatro o cinco elementos del equipo habitual el juego del equipo sí puede variar mucho, pero por uno solo no ocurre», explica el que fue central en el Súper Dépor dirigido por Arsenio Iglesias.
El duro pasado
Sabe Ribera de lo que habla cuando alude a que las ausencias de puntales no se están sintiendo en las dos últimas temporadas. Porque en la campaña de su llegada al Dépor el equipo perdió 10 de los 17 partidos de Liga en los que no jugó Lopo, en los que recibió 28 goles. Con el catalán, solo perdió 6 de 21, y encajó 19 tantos.
En ausencia de Lopo, el eje de la zaga lo formarán mañana Zé Castro y Colotto. «No cambiará gran cosa. Lo único que varían son cualidades de cada jugador, cada uno tiene las suyas y las traslada al campo. Zé tiene algo más de conducción de balón e igual Lopo es más agresivo en el juego aéreo», detalla la mano derecha de Lotina.
Zé y Colotto, pareja solvente
El luso y el argentino forman una pareja solvente. Con defensa de cuatro, han jugado cuatro partidos, todos la pasada campaña en Liga, y el equipo solo recibió un gol, contra el Mallorca. En zaga de cinco jugaron, junto a Piscu, en el 1-3 frente al Aalborg. También coincidieron en la segunda parte del partido de Copa contra el Sevilla la pasada temporada, pero el marcador ya reflejaba el 0-3 definitivo cuando entró Zé Castro en la segunda mitad.
Esta temporada no han jugado juntos un partido oficial, pero sí en Abegondo. «Es muy raro que nosotros en un entrenamiento hagamos cualquier tarea de fútbol en la que estén los ocho o diez que hayan jugado el domingo anterior o que vayan a jugar el próximo. Los planteamientos de las sesiones los hacemos partiendo de que todos tienen que jugar en un momento dado y por ello tienen que conocerse. Así que buscamos asociaciones. Hacemos parejas de puestos, como centrales con centrales, o parejas de de cercanías, como laterales con interiores. Buscamos las relaciones cercanas, y ahí Zé y Colotto sí han coincidido».