El Celta B se fue al vestuario sin encontrar una sola vía de agua y regreso con un cambio táctico, con la entrada de Pedro Vázquez y con aluvión de juego que le permitieron reencontrarse con el triunfo en Barreiro desplegando además el mejor juego de toda la temporada.
Si el primer tiempo fue un tostón, el segundo resultó un primor. Milo colocó a Mateo por dentro y dejó la banda derecha para el recién entrado Pedro Vázquez. Este movimiento resultó crucial para convertir el muro del Barakaldo en una autopista hacia la portería de Etxebarrieta. Además, con efectivo para poner el partido de cara, porque en el margen de siete minutos los locales hicieron sus dos goles. El primero con un testarazo del central Carlos David a saque de córner, y el segundo por mediación de Toni tras un rechace del meta visitante a un tiro de Álex. Hubo ocasiones además para llevar al partido al territorio de la goleada.
Algo impensable después de ver el tostón del primer tiempo, sin ocasiones, sin ideas y tan solo con balón. Nunca el paso por el vestuario ni un cambio fueron tan efectivos.