Ha pasado en apenas cinco jornadas de estar a dos puntos del colista y tres por debajo de la salvación a tener un margen de cuatro sobre los puestos de descenso
11 ene 2010 . Actualizado a las 02:11 h.La remontada del Celta en las últimas cinco jornadas ha sido como escalar el Angliru al ritmo de Alberto Contador dopado. Tras la derrota en Cádiz, el equipo de Eusebio se situó antepenúltimo en la clasificación, en una situación agónica con el colista a solo dos puntos y la salvación a tres.
El Celta acudió la semana siguiente a Girona con la cabeza del entrenador en el aire y consiguió una victoria sufrido que permitió la continuidad de Eusebio y supuso un claro punto de inflexión.
Desde entonces el balance es de tres victorias y dos empates en las últimas cinco jornadas, lo que ha permitido esta escalada bestial. Las claves para esta cambio de tendencia parten de un cambio drástico en la filosofía de Eusebio.
Seguridad defensiva
Presión en todo el campo y líneas más juntas para evitar los contragolpes
Antes de la reacción, el Celta le daba más importancia a buscar espacios para tener la posesión de la pelota, que a mantener un orden defensivo que impidiese que el rival se plantase con facilidad ante Falcón. Eusebio le ha dado un giro en el que prima que las líneas siempre estén más juntas, para no verse sorprendidos cuando pierden la pelota en posiciones comprometidas. La actitud de los jugadores para presionar en todo el campo también es fundamental. Esta nueva filosofía ha ido en detrimento de la construcción del juego, pero le ha dado más seguridad al equipo. El fútbol es más directo, aunque sigue siendo combinativo siempre que las circunstancias lo permiten. La elección de los jugadores ha sido clave para conseguir esta nueva organización en el juego.
Dos pivotes de mucho trabajo
Bustos y Garai juntos le dan equilibrio a la medular
Cristian Bustos y López Garai solo habían jugado juntos en cinco partido a principio de temporada, cuando el Celta todavía estaba en construcción con una plantilla completamente renovada. Pasaron dos meses sin que volviesen a coincidir. Jugaba uno u otro de pivote defensivo. En Girona Eusebio recuperó a esta pareja para formar una especie de doble pivote, dejando en el centro de campo a otro jugador con más libertad de movimientos. Bustos y Garai son más ordenados tácticamente y juntos le dan al equipo el equilibrio y la capacidad de trabajo que necesitaba.
El centro del campo se completa con un tercer futbolista, con más calidad individual, que tienen mayor libertad de movimientos. Ahí entró Iago Aspas en detrimento de Trashorras, aunque el lucense ha regresado en Tarragona con su mejor versión tras varias semanas sentado en el banquillo.
Buena pegada
La inspiración de Joselu y la efectividad en el remate
Con la nueva filosofía de juego, el Celta quizás cree menos ocasiones de gol, sin embargo ha encontrado algo que le faltaba, la pegada. Mención especial merece Joselu, que lleva marcando en dos partidos consecutivos y suma ya tres tantos. La inspiración del internacional sub-21 puede suponer un plus muy importante de aquí a final de temporada. Además hay otros jugadores que suman como Toni o los cabeceadores en las acciones de estrategia.
La cantera
Dosis de compromiso de jugadores que maduran a pasos agigantados
La configuración de la plantilla que ha hecho el Celta esta temporada le daba de forma obligada un gran protagonismo a un buen número de jugadores recién ascendidos de la cantera, jóvenes y sin experiencia. Esta circunstancia se pudo notar en la primera fase de la competición, pero la confianza que le ha dado Eusebio a los Mallo, Aspas, Toni y Joselu entre otros les ha hecho madurar a pasos agigantados y están demostrando estar capacitados para ayudar a sacar el barco a flote. Además, estros futbolistas le dan al equipo una dosis de compromiso al estar más identificados con el club.