El káiser regresa a sus dominios

Enrique Müller

DEPORTES

El piloto, que va a cumplir 41 años, vuelve con Ross Brawn, con quien logró sus siete títulos mundiales

24 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Vuelve a correr. El mejor piloto en la historia de la fórmula 1, el único hombre que ha ganado siete campeonatos del mundo, el tipo que abrillantó la leyenda de Ferrari, el talentoso y vibrante Michael Schumacher vuelve al circo. La primicia, adelantada por la edición digital del diario Bild , electrizó a la nación alemana, alegró la vida a los amantes del automovilismo y puso fin a los rumores que habían surgido en los últimos días. «Mercedes nos regala el regreso de Schumacher», escribió el rotativo, al revelar que el káiser había decidido poner fin a su retiro voluntario de las pistas y que correría con la nueva escudería Mercedes, heredera de Brawn GP, la vigente campeona del mundo.

«Abandoné las pistas en el 2006 porque me sentía muy cansado. Ahora me siento completamente preparado para regresar y estoy como un niño de doce años que anda tocando la bocina de pura alegría», explica el piloto.

El diario Bild divulgó incluso los detalles del contrato que se firmó el pasado martes en la localidad inglesa de Brackley, donde se encuentra el cuartel general de la escudería. Michael Schumacher, que el próximo 3 de enero cumplirá 41 años, firmó un contrato de tres temporadas de duración. A cambio, Schumacher recibirá unos siete millones de euros anuales, una suma que puede duplicarse fácilmente cuando el gran campeón subaste su vestimenta de piloto entre los patrocinadores. Se estima que la cotización de la gorra de Schumi podría alcanzar los 7 millones. Se calcula que el logo en el pecho de su mono vale otros 5 millones, que cada brazo cuesta 3 y cada pierna, 2. «No regreso al circuito por dinero», asegura el campeón, que logró acumular una fortuna valorada en unos 500 millones de euros a lo largo de su carrera. «Simplemente me di cuenta que me alegra la idea de volver a competir», dice. Su regreso, tres años después de su retirada, tiene que ver con la presencia en la escudería de unos de sus mejores amigos, el británico Ross Brawn, con el que logró sus siete títulos mundiales, dos en Benetton y cinco en Ferrari. El alemán comenzará a probar su nuevo coche en enero y disputará su primera carrera el 14 de marzo, en el Gran Premio de Bahréin, junto al otro fichaje de Mercedes, el también alemán Nico Rosberg. Será una de las amenazas para Fernando Alonso en su nueva andadura con el cavallino rampante .

«Le deseamos buena suerte sin olvidar todo lo que hizo por nosotros ni todo lo que nosotros hicimos por él», dice el jefe de Ferrari, Luca di Montezemolo. El verano pasado, tras el accidente sufrido por Felipe Massa en Gran Premio de Hungría, Schumacher, que trabajaba como asesor de Ferrari, intentó sustituir al piloto brasileño, pero las molestias derivadas de una lesión sufrida en un accidente de moto le impidieron regresar a las pistas. «El cuello ya no me duele y dejó de ser un problema. Recuperé toda la energía que me faltaba cuando anuncie mi retiro», insiste el campeón.

«Alta traición» para Italia

Di Montezemolo justifica a Schumi, pero en Italia los fans de Ferrari acusan al alemán de alta traición. El piloto vende su vuelta como «un nuevo desafío, tanto en lo deportivo como en lo profesional». Otra vez la ambición. La misma que le empujó montarse en su Ferrari el 20 de abril del 2003, horas después de conocer la muerte de su madre y ganar el Gran Premio de Imola. La que le permitió humillar una y otra vez a sus compañeros de escudería, condenados a una posición subordinada y casi genuflexa ante el único líder. El combustible de la carrera de uno de los grandes.