El Celta B ha sido durante la primera fase del campeonato un equipo de picos. Los 18 puntos que sumó de un modo consecutivo -marca que tan solo pudo igualar el Alavés- le han servido para encarrilar de un modo prematuro la permanencia, pero del mismo modo en las últimas ocho jornadas del año solo ha sido capaz de sumar seis puntos. La suspensión de Mendizorroza del pasado sábado le ha dejado con un partido pendiente y a medio camino en la tabla con 24 puntos.
Milo reconoce en su análisis que ha faltado regularidad en cuanto a resultados y que las rachas no se han correspondido precisamente con el juego. «Comenzamos -recuerda- con dos partidos buenos con derrotas, después agarramos la racha de los seis triunfos consecutivos en donde el juego no fue tan bueno en alguno de ellos y ahora solo hemos conseguido un triunfo en partido en donde hemos merecido más. La tabla clasificatoria dice que hemos sido regulares, pero no se ajusta a la realidad. Regularidad es lo que nos ha faltado».
Los picos del filial celeste también puediera ser una cuestión psicológica. Con muchas bajas y un plantel plagado de imberbes, nadie daba un duro por al salvación del Celta B el pasado verano y el comienzo de Liga no hizo más que testificar el peor presagio.