El Celta cerró el 2009 con un sabor agridulce. Su registro de siete puntos de los últimos nueve en juego es bueno. Sin embargo, el perder la posibilidad de lograr su tercera victoria consecutiva en el último minuto le hace terminar con una decepción. Además no se asegura su objetivo de estar fuera de los puestos de descenso al término de este año, y dependerá de lo hagan hoy Girona y Cádiz en sus respectivos compromisos.
La mejor racha viguesa de la temporada coincidió con la exclusión de Trashorras del equipo. A pesar de que el partido podía ser especial para el de Rábade, por su vuelta al lugar donde ofreció su mejor fútbol, Eusebio siguió apostando por otras opciones. Las bajas de Michu, Danilo y Pedro Botelho, obligaban al técnico a buscar una solución de emergencia para la banda izquierda. En lugar de un jugador de la primera plantilla recurrió una vez más a la cantera. En esta ocasión fue Toni quien recibió la responsabilidad de verse como titular. Este envite tuvo su premio.
A los cuatro minutos de partido, Iago Aspas fabricó una formidable asistencia de gol. El moañés frotó la lámpara de genio que llevaba encima y sirvió un perfecto balón para Toni. El coruñés definió perfecto. El Celta se encontró con una situación a la que no estaba acostumbrado con una ventaja tan rápida en el marcador.
Esta renta los celestes trataron de administrarla desde una postura a la que no están acostumbrados, la de no tener el balón. Dejó que su rival fuese el que llevase la iniciativa. Los canarios no dispusieron de ninguna oportunidad clara de gol a excepción de un tanto de Guayre bien anulado por el asistente. Al empuje local le faltaba consistencia. Esa era la buena noticia, pero el peligro para los celestes venía por el hecho de tener menos la pelota que de costumbre.
En el intermedio los vigueses debieron plantearse en el vestuario lo cerca que estaban de alcanzar su objetivo. Tenían que sentenciar un partido en el que todo se les había puesto de cara. Además del marcador, la sensación de intranquilidad de los locales jugaba a su favor. Esto se notó y con rapidez Joselu, Aspas y Toni pusieron la maquinaria en marcha achuchando al rival.
Kresic no encontraba respuestas. Las buscó en un relevo de Guayre ya al descanso y posteriormente de Armiche y Cejudo. Agotó sus cambios rápido al ver a su equipo desnortado, transmitiendo impotencia e incapacidad. Sin embargo, las sensaciones se aproximaban más al 0-2 que al empate. Esto también debió notarlo Eusebio que entonces decidió darle minutos a Arthuro en búsqueda de ese tanto que finiquitase el encuentro. Luego salió Trashorras para recibir el cariño de una afición que le guarda en buen recuerdo.
Los silbidos de la grada hacia su equipo se iban acrecentando viendo que iban a pasar ya seis jornadas sin ganar. A los canarios se les había agotado la gasolina. Daban la imagen de un equipo que carece de voluntad. Con este caldo de cultivo parecía imposible que a los celestes se les escapase el triunfo pero sucedió. Un mal despeje de Roberto Lago, los centrales que no están en su sitio, un defectuoso disparo de Marcos Márquez y el bote sorprende a Falcón que se traga un balón sin aparente peligro. Adiós a dos puntos de los que a la larga se pueden echar de menos. Dos más. Mucho castigo para tan leve falta.