El mallorquín abre la defensa del título contra Berdych, y Ferrer cerrará el primer día de la final contra Stepanek
04 dic 2009 . Actualizado a las 03:39 h.Todas las piezas para que España se convierta en el primer equipo que revalida la Copa Davis desde 1998 empiezan a encajar. Hasta el sorteo de ayer hizo un guiño al cumplir el deseo del capitán nacional, Albert Costa. La final de Barcelona contra la República Checa la abrirá Rafa Nadal, el líder, el preferido para encarrilar el duelo. Se enfrentará a Tomas Berdych. A continuación, como número dos español, David Ferrer se medirá con Radek Stepanek. Quedan para el doble de mañana Verdasco y Feliciano López.
Con tres títulos y seis finales a sus espaldas, España comienza ahora a marcar una época. Primera del ránking mundial de la federación internacional, que computa los resultados de los cuatro últimos años, cuenta con un equipo a prueba de ausencias y cambios de superficie.
Recuperación sobre tierra
La Copa Davis debe reconciliar a Nadal con los grandes acontecimientos. Alicaído desde que perdió contra Soderling en Roland Garros, sin triunfos ante los ocho primeros, el fin de semana tiene todos los ingredientes para encumbrarlo de nuevo. Vuelve al Palau Sant Jordi, donde comenzó todo para el equipo español. Allí ganó en el 2000 su primer título de la Davis contra Australia, el verdugo de las dos finales de los años sesenta. Entonces, Nadal, un niño, fue el abanderado del equipo español.
Debuta el mallorquín contra un rival incómodo, con más talento que resultados, un tipo que ya le ganó en tres ocasiones anteriores. Pero Berdych solo lo derrotó en pista dura, nunca en tierra, y la última vez que lo hizo fue hace tres años. Sobre el papel, ese partido inicial debería subir el primer punto al marcador de España. Entonces, Ferrer jugaría con cierto respaldo contra Stepanek, el número uno checo, contra el que está igualado en los enfrentamientos previos en todas las superficies.
Desde que se retiró por precaución en el torneo de Valencia, Ferrer lleva más de un mes centrado en la final de la Davis y en el juego sobre tierra, a diferencia de otros finalistas.
España está invicta en sus últimas 17 eliminatorias como local. Y, al contrario de lo que sucedió el año pasado en Mar del Plata, llega sin bajas, con todas sus estrellas, juega en tierra batida, la superficie favorita de sus jugadores y ante más de 15.000 espectadores en el Palau Sant Jordi.
Albert Costa es otro hilo de unión entre esta final y la del 2000, cuando era jugador. Entonces, los capitanes reservaron a Corretja, número uno y doblista con Balcells, en la primera jornada, para no someterlo a tres partidos en tres días.
Quizá con aquella lección aprendida, que salió bien para España -sentenció por 3-1 ante Australia-, Costa también evitó que Verdasco -con mejor ránking que Ferrer- jugase los tres días. Como al madrileño lo quiere listo para el doble de mañana, eligió al alicantino para el individual de hoy. El domingo, si la eliminatoria está abierta, Costa podrá decidir según el estado físico y las sensaciones de ambos quién cierra la eliminatoria. En esa tercera jornada, Nadal abrirá el programa contra Stepanek y luego el segundo jugador español se enfrentará a Berdych.
La República Checa se marcó ayer el farol de que formará el dobles con los segundones Lukas Dlouhy y Jan Hajek contra Verdasco y Feliciano López.
En realidad, Berdych y Stepanek disputaron como pareja las cinco últimas eliminatorias que jugó su país, siempre con victoria.