No se trata esta vez de países vecinos (anda Libia de por medio), pero el Argelia-Egipto remite a aquellos episodios retratados por el polaco Kapuscinski en su guerra del fútbol. Fue, como en esta ocasión, una eliminatoria mundialista (la de México 70) con partido de desempate incluido la que incendió el odio latente entre hondureños y salvadoreños, surgido por cuestiones migratorias. La rivalidad deportiva acabó en invasión y conflicto armado con 5.000 muertos.
Nada hace pensar en que la historia pueda repetirse al pie de la letra, pero la deriva del terreno futbolístico al político ya se produjo con la llamada el lunes a consultas del embajador argelino en El Cairo para pedirle explicaciones por los incidentes acontecidos en Argel, con saqueo de negocios egipcios y linchamientos que se han extendido incluso a las zonas de Francia con fuerte presencia de inmigrantes de ambos países.
El remate de cabeza de Emad Meteb, delantero del El Ahly, en el minuto 96 de un tensísimo partido ponía el 2-0 y generaba un empate a todo entre Argelia y Egipto al frente del grupo C de clasificación en la zona africana.
Una situación que prolonga la enorme rivalidad entre ambos equipos y sus respectivos aficionados, exhibida ya en la previa del encuentro del sábado, cuando el autobús del equipo visitante fue apedreado en El Cairo y Khaled Lemmouchia acabó con la cabeza abierta.
Precisamente, el centrocampista del Setiff FC, que se perderá la cita por sanción, contribuyó el lunes a aumentar la tensión, pese a la censura impuesta por su Federación para evitar un desenlace dramático. Cargó contra la FIFA por no suspender el choque que propició la victoria de los faraones en el descuento: «Salimos al campo lívidos. Si lo mismo les hubiese pasado a los egipcios, no habrían jugado y habrían ganado el partido en los despachos. Si la FIFA quiere que Egipto vaya al mundial que lo diga claramente».
Altercados con detenidos
Tras el partido se produjeron diversos altercados, que se saldaron con 32 detenidos. Ahora, la tensión se traslada a territorio semineutral -no han faltado protestas en Argelia por la designación de un país vecino a su rival como sede del choque de desempate (18.30 horas, Eurosport) -. En Jartum, la capital sudanesa, 15.000 policías aguardan a los aficionados de ambos equipos, que llegarán en setenta aviones. También como en aquel conflicto que retrató Kapuscinski, los medios han calentado el duelo con cruce de acusaciones: «La prensa argelina toca tambores de guerra», denunciaba el Nahedt Masr egipcio.
Hasta en Estados Unidos, país habitualmente poco o nada interesado en el soccer , han llegado los ecos de la dramática eliminatoria. El diario USA Today empleaba un gráfico titular para resumir el enfrentamiento: «Egipto-Argelia, el día en que murió el juego limpio».