El Breogán tira de seriedad para conquistar el infierno de La Laguna

J. Cabrera

LUGO

14 nov 2009 . Actualizado a las 21:20 h.

El Juan Ríos Tejera se ha convertido en pasto habitual del Breogán a lo largo de las últimas campañas. Los lucenses desembarcaron ayer en la cancha amarilla con la vitola de matagigantes de la LEB Oro y certificaron su papel de candidato a todo con una impresionante actuación en la caldera canaria. El conjunto gallego se repuso a la casi nula aportación de Coleman para colocar su bandera en una de las pistas más complicadas de la Liga.

En medio de un ambiente infernal, el Breogán afrontó con aplomo la tarea de someter al Ciudad de La Laguna. Los celestes no se dejaron amedrentar en la caldera amarilla y trataron de frenar el ímpetu de un Socas que presentaba unas credenciales inmaculadas como local. Pero los problemas no tardaron en llegar en el bando lucense. Eric Coleman, caricaturizado por Chagoyen, cometió tres faltas personales en menos de tres minutos.

Donaldson y Chagoyen camparon a sus anchas sobre el parqué durante el primer cuarto. Los dieciocho puntos sumados por las dos torres del Ciudad de La Laguna causaron estragos en un Breogán que encontró en el acierto desde la larga distancia a su mejor aliado. Los visitantes no se fueron del partido a pesar de que las pérdidas de balón lastraron su rendimiento.

Credenciales

Pero el escenario cambió en el segundo período. El Leche Río dio una vuelta de tuerca a la defensa y el caótico ataque del Socas perdió el fuelle del comienzo. En pocos minutos, los lucenses, que acabaron de asfixiar a los locales con una zona 2-3, ganaron el pulso del ritmo de partido gracias a la aportación de Ordín y Vallmajó, le dieron la vuelta al marcador y gestionaron con tranquilidad una pequeña renta.

No obstante, no todo podía ir rodado para los foráneos. Betinho y Nacho Yáñez protagonizaron un rifirrafe sobre la cancha que pareció perjudicar a la concentración de los gallegos. Los canarios tomaron oxígeno y volvieron a encontrar el aro contrario.

Tras el descanso, el Ciudad de La Laguna osó tomar la delantera en el marcador (47-45). Sin embargo, el Breogán volvió a apelar a la seriedad y la velocidad para desarbolar una vez más a los de Alejandro Martínez. Xavier vio el aro como una piscina y Coleman, lastrado enseguida con la cuarta falta, se quiso apuntar a la fiesta del conjunto celeste.

Perdón

Los lucenses lo bordaron durante algunos minutos y llegaron a alcanzar un colchón de once puntos (53-64). Pero Coleman perdió la cabeza y, después de ser eliminado, regaló una técnica a los canarios, que se volvieron a meter en el encuentro a base de tiros libres y de acierto puntual desde la línea de 6,75. Cuando todo parecía decantado para los gallegos, el choque volvía a arrancar.

No obstante, el Leche Río mantuvo la calma y apagó los últimos arreones de un Socas que jamás encontró su ritmo y que se perdió en un caos ofensivo. Los lucenses se auparon a la tercera posición de la tabla.