El equipo vigués ha logrado cinco de sus tantos de esta campaña en jugadas que parten de un balón parado
09 nov 2009 . Actualizado a las 12:08 h.El Celta poco a poco se está adaptando a la Segunda División. Una prueba es la mejoría que ha experimentado en su trabajo de la estrategia con respecto a las dos pasadas temporadas. En esta campaña los celestes han logrado cinco de sus dieciséis goles en acciones que parten de una jugada a balón parado. Esto supone casi un tercio de sus tantos, y ha servido para maquillar el hecho de que en catorce partidos oficiales, aún no haya marcado ninguno de sus dos delanteros centro.
El tanto de Jordi frente al Castellón supuso el quinto gol para los celestes en este apartado. La falta en la que Trashorras puso el balón en la cabeza del central no ha sido una casualidad en esta temporada. Acciones parecidas se han dado en otros goles de esta campaña como el que logra Michu frente al Tenerife en la Copa, o el de Iago Aspas ante el Albacete, aunque este procede de un rechace del poste a un remate de Catalá.
Los otros tantos en los que el Celta ha sacado partido también han sido el de Trashorras de falta directa en Salamanca, y otro más de Aspas en Copa ante el Girona, en el que aprovecha un rechace a la salida de una acción de córner.
La estrategia ofensiva está funcionando pero también en la defensiva los vigueses han corregido la sangría que sufrieron la pasada temporada en este tipo de acciones. Este año los goles que ha encajado el Celta han venido la mayor parte por errores individuales en el marcaje, pero le han metido tres de los quince que ha recibido gracias a la estrategia del rival. En un córner frente al Córdoba (Agus), ante el Hércules (Abraham Paz) y el Girona en Copa en una falta que cabecea Tortolero.