Benzemá y un Kaká hipermotivado pecaron de egoísmo y el equipo se empeñó en las llegadas por el centro
04 nov 2009 . Actualizado a las 17:13 h.El fútbol tiene fama de juego colectivo. Lo piensa gente como Xabi Alonso o Higuaín y lo solía pensar Kaká. Se desconoce si Benzemá lo pensó alguna vez. En Milan el francés y el brasileño convirtieron el partido en un asunto privado, por dos motivos bien distintos. El primero, por exceso de motivación. El segundo, por incapacidad: no puede conducir el balón y levantar la cabeza al mismo tiempo. El Madrid, en un desparrame ofensivo pocas veces visto, tiró 16 veces en los primeros 45 minutos. Diez de los disparos se los apuntaron Kaká y Benzemá. Entre ambos y Dida abrieron el marcador, al aprovechar el ariete el rechace a un disparo del mediapunta. Entre ambos desaprovecharon también la abrumadora superioridad de los de Pellegrini que dejaron escapar vivo al rival en el primer tiempo.
El encuentro de ayer confirmó varias de las buenas sensaciones del sábado ante el Getafe y un buen puñado de las pésimas servidas en el anterior enfrentamiento con los rossoneros . La banda izquierda gana peso y eficacia si Arbeloa se dedica a defender y Marcelo se ocupa del ataque; la movilidad de Higuaín es un plus para el ataque merengue y nadie como Lass para sostener el mediocampo. En el debe: la falta de contundencia, el desconcierto que puede crearle al Madrid un equipo con solo dos jugadores en nómina atacante y que el juego apesta.
252 millones después, nadie crea nada. En el Bernabéu querían a Wenger y se trajeron a Pellegrini. Los dos pretendidos, decían, por su fútbol ofensivo y de toque. Insistieron también en la casa blanca hasta fichar a Xabi Alonso. Necesitaban un jugador creativo para poner orden entre tanta estrella. Por ahora, el centrocampista parece invisible para el resto del equipo. En San Siro vivió con los brazos en alto pidiendo que le dieran bola. Del toque con el que una vez deslumbró el Villarreal del técnico chileno tampoco hubo ayer noticias.
El choque entre la nueva galaxia y las viejas glorias acabó en tablas después de que Kaká estrellara todas sus embestidas menos una en el centro de la zaga rossonera y de que el árbitro pitara un dudoso penalti por mano de Pepe y anulara un gol bastante legal a Pato. El penalti lo enchufó Ronaldinho, que ayer hizo caso a Berlusconi y se puso a tirar del carro.
Buen partido de Ronaldinho
La dupla brasileña del Milan exigió a la línea defensiva blanca y probó a Casillas. Borriello era la tercera pata del arsenal ofensivo local, pero bien podía haberse tomado el día libre. Pato exhibió velocidad y regate. Dinho, fútbol y ganas. Como hace dos semanas, dejó un par de filigranas de esas que ayudan a pagar el precio de la entrada.
Fue el ex del Barcelona el que más animó el juego de los suyos. Tras una primera parte en la que el Milan vivió a la contra, los locales ganaron peso en la segunda (acabaron el partido con mayor porcentaje de posesión) y estuvieron cerca del gol de la victoria. Inzaghi, incorporado a última hora, falló un par de ocasiones, para compensar las muchas erradas por el Madrid antes del descanso.
El empate estanca a los de Pellegrini en la segunda plaza del grupo, liderado por los de Leonardo. Eso y el resultado, frente un equipo que tiró tres veces más (23 en total), será todo un consuelo para los tifosi milanistas. El hincha blanco, mientras tanto, deberá seguir esperando a que brillen sus estrellas.