Espectáculo con reparos

Murillo

CDLUGO

03 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si el Lugo optase a los Óscar del fútbol de Segunda B, sin duda se llevaría la estatuilla a la mejor producción. Al mejor espectáculo. Fútbol en estado puro, impuesto por un técnico que lo mamó y practicó a nivel de élite. A esa producción de alta escuela, sin embargo, le falta la guinda para que el pastel del espectáculo sea completo: la realización del sinfín de oportunidades creadas. Por eso, cuando un hombre con el bagaje de Quique Setién se somete al examen diario de los medios informativos, trasluce una objetividad que le honra y le define como alguien procedente de ese grupo de elegidos. No recurre al tópico ni a la excusa, sino que coge el toro por los cuernos y llama a las cosas por su nombre. Algo inhabitual por estos pagos, donde el lenguaje común se basa en el maquillaje de la realidad. En la falacia.

Pues bien, Setién reconoció al final del partido con el Guijuelo que al Lugo le había vuelto a faltar el acierto realizador. Algo tan palmario como real, sin recurrir a la fácil coartada del infortunio. Es más, incluso abundó en que esa esterilidad realizadora ya comenzaba a ser preocupante. Carencia que está penalizando severamente las reales posibilidades del Lugo en la tabla. Algo, además, que ya no depende del técnico, sino de las carencias rematadoras individuales. Acentuadas, además, por la ausencia de Maikel. Porque ni la reaparición de Losada ni la postrera salida de Sergio hicieron olvidar al ariete titular hasta la fecha. Todo lo contrario, pese a que Poratti fue el único que mantuvo activa la escasísima pólvora reinante. Ni las oportunidades en el juego aéreo (tampoco el Lugo cuenta con buenos cabeceadores, pese a la excelente estatura de algunos de sus hombres), facilitadas por las deficientes condiciones defensivas del Guijuelo, ni el rosario interminable de las que se fueron increíblemente al limbo en el segundo, sirvieron para evitar la pérdida de otros dos puntos en el descuento. ¿Fueron las goleadas frente a Pontevedra e Izarra un espejismo? Hay que morir en el empeño de desmentirlo.