El Azkar rompe al Santa Coloma en un despliegue incansable de energía

Marcos Pichel

LUGO

25 oct 2009 . Actualizado a las 02:20 h.

Nunca lo de dejarse la piel en el campo alcanzó tal grado de literalidad como en el espectáculo que ofrecieron el Azkar y el Santa Coloma. Durante buena parte del partido, sólo hubo un equipo, el lucense. Se machacó, presionó sin fin, se hizo con una victoria de las que tienen valor añadido, de las que refuerzan el ideario (por 5-3 y sobrada de ocasiones), y se dejó a varios damnificados en el camino. Queda por ver el alcance de las lesiones de Adri, Hugo y Renatinho, quizás la más grave.

El Azkar mostró fases de gran control, de buen juego. Por contra, paga un precio demasiado alto por el mínimo error. La cuestión se centra en diferenciar entre falta de concentración o fallo puntual cuando el rival encuentra algún resquicio para hacer daño. La clave para evitarlos, o minimizarlos, es la confianza, y encontrar la tecla que la consigue, la piedra filosofal con la que sueña cualquier entrenador. Mientras alguien la descubre, hay que contentarse con retazos, a base de placebos, como un tanto cuando nadie se lo espera. Un buen ejemplo, cuando el balón comienza a rodar en una segunda mitad. Como ayer. Una contra trazada con escuadra y cartabón sirvió para desatar la furia contenida del equipo azul. Renatinho condujo el cuero, cedió al costado izquierdo a Miguel, que alzó la mirada y advirtió la galopada de Mimi. Para mayor escarnio, el centro al otro lado le pasó al meta Igor por delante de las narices, sin que nada pudiese hacer.

Desde entonces, lo que se había convertido en un apagado final de primera mitad, mutó en festival ofensivo local. Surgía la pregunta: con la cantidad de oportunidades que generó el Azkar, ¿echaba en falta a Fernandinho? No se sabe si el internacional brasileño hubiera marcado algún gol más, lo cierto es que sus compañeros lograron que no se notase su ausencia. Asumieron su figura entre varios para remarcar el monólogo en que se acabaría convirtiendo el partido.

Salida a morder

Había salido el Azkar a morder, a recuperarse del golpe de la pasada semana ante el Carnicer, y durante los primeros casi diez minutos avisó al Santa Coloma, y lo arrinconó en su portería. Bruno movía sus piezas para darles el descanso adecuado, y apenas se notaba si sobre la cancha formaban los teóricos titulares, o un equipo con gente de la casa, con Adri, Keita o Hugo a la vez. De esa forma llegó el primer tanto local. Tuvo que ser Adri el que profundizase por la banda, y en un amago hacia dentro a su par, saliese por el exterior y desde el borde del área, con la diestra, clavase en la escuadra el 1-0.

El tanto frenó a los lucenses e impulsó a los catalanes, que sembraron la duda antes del descanso, e incluso se pusieron con 1-2. Pero el segundo tiempo iba a convertirse en la dictadura del Azkar. Sólo Igor, el portero visitante, la cuestionó. Lo peor, el parte de bajas: Adri, Hugo, y al final, Renatinho, que se fue en camilla, y que se acumularon en un final agónico, con cinco faltas en el haber local, y 5-3 tras un doble penalti transformado por Dani Salgado.