El canterano Adrián Cruz, que subió al primer equipo esta temporada, se ha revelado como una de las piezas fundamentales en el esquema del entrenador Roberto Aguirre
14 oct 2009 . Actualizado a las 11:16 h.En multitud de ocasiones en el mundo del fútbol las direcciones deportivas de los clubes buscan fuera de casa lo que ya tienen dentro. Este no es el caso del Pontevedra, o por lo menos, no esta temporada, donde el cuerpo técnico encabezado por Roberto Aguirre ha sabido darle la alternativa a un joven valor de la cantera: Adrián Cruz. El futbolista da Cangas que tiene 22 años ha respondido a esta confianza con trabajo, sacrificio y goles, que, como el del pasado domingo ante el Barakaldo, ya lo han convertido en el fichaje más valioso del equipo.
«Es un jugador muy completo, tiene calidad, visión de juego, manejo de la pelota y un disparo potente a media y larga distancia», destaca su entrenador, quien añade: «Además, también demuestra mucha humildad a la hora de trabajar, a la hora de entrenar. Esto será muy importante para su carrera. Si sigue progresando así, lo querrá tener todo el mundo en su plantilla». El preparador asturiano también resalta la concentración con la que el centrocampista entra en los partidos: «Ya pasó contra el Compostela, pero ante el Barakaldo los demostró una vez más. Sale enchufado, con la cabeza fija en lo que debe hacer y revoluciona a sus compañeros. Vi repetida varias veces la jugada del gol y es propia de un jugador de Primera División».
Por su parte, Adrián Cruz siente que está creciendo, que se va haciendo un mejor futbolista. Ahora entrena con «gente que ya está de vuelta en este deporte». Entre ellos, se encuentra el capitán, Alejandro Vázquez, que le «ayuda mucho en el vestuario», pero, en general, no «puede quejarse del trato que recibe», ni «de la confianza que le aporta el entrenador».
Una apuesta segura
La ascensión de Adrián Cruz al primer equipo del Pontevedra no fue una casualidad. Cuando Roberto Aguirre desembarcó en el conjunto granate el medio centro ya contaba con buenos informes de la secretaría técnica del club. «Empecé a entrenar con varios jugadores de la cantera, entre ellos, Adrián Cruz, del que había varias evaluaciones. En ellas, se apuntaba que era un futbolista con un potencial que quizás aún no había desarrollado», subraya el entrenador asturiano, quien añade: «Una vez que comprobé cómo se desenvolvía en el campo, comprendí que se adaptaba perfectamente a las exigencias de mi equipo, a la manera en la que queríamos jugar».
Entonces se «congela la contratación de otros nombres que sonaban para ocupar el mismo puesto y se decide hacerle ficha del primer equipo». La baja de Pepe Aicart facilita su inclusión en el once en las primeras jornadas del campeonato. Pero, lo más importante, es que desde que comenzó la liga, figura en todas las convocatorias de Aguirre. Solo se pierde el desplazamiento a Éibar por una gastroenteritis, que no le había permitido entrenar casi ningún día de la semana.
Adrián Cruz responde a la confianza del entrenador con talento, entrega y sacrificio. Permanece atento a las indicaciones que le dan desde el banquillo, que en un principio van enfocadas a corregir el posicionamiento táctico del jugador. De hecho, en la rueda de prensa posterior al Trofeo Cidade de Pontevedra, Roberto Aguirre desvela las deficiencias que aprecia en el canterano. «Adrián Cruz piensa que está en el sitio que le corresponde, pero casi siempre se encuentra uno o dos metros fuera de su posición. No solo le pasa a este jugador, porque en la primera mitad, la mayoría estaban descolocados», explicó el técnico después de perder en Pasarón contra el Celta de Vigo por 2 a 3. Ahora, el centrocampista de Cangas está más acoplado a las exigencias de su entrenador: «Ha progresado mucho en este aspecto».
La rúbrica a este excelente comienzo de temporada, la firmó el pasado domingo ante el Barakaldo. Cuando el equipo parecía más atascado, falto de oxígeno y perdido sobre el terreno de juego, llegó al rescate. Enganchó un balón en el centro, lo aguantó, se lo pasó a Carril y corrió hacia el centro del área con fe en el extremo. La definición, una demostración más de su valía.