Al técnico del Madrid se le achacan excesivas rotaciones, cambios de sistema, mala estrategia defensiva y sumisión a sus estrellas
06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Consumada la primera derrota de la temporada, ante el Sevilla, Mauricio Pellegrini recibió las primeras críticas procedentes del ámbito interno del Real Madrid. Tras el partido, Jorge Valdano, el director general del club, bajó al vestuario para animar a su gente. Sus reflexiones, sin embargo, no dejaban bien parado al chileno, con dificultades para cuadrar un buen equipo que contente a la hinchada, a sus jugadores y a la crítica, y que compita con éxito. «Existió descoordinación. Sería indecente achacar la derrota a la ausencia de Cristiano», enfatizó el ejecutivo hispano-argentino instantes antes de que el entrenador achacara la derrota a los «errores defensivos», a «distracciones fatales» que se tradujeron en dos goles «marcados de cabeza por gente chica». Estos son algunos de los reproches:
Marcelo, interior
La plantilla esta lastrada en el lateral izquierdo. Si algo mostró Juande Ramos fue que Marcelo es más interior que defensa. Ante el Sevilla, el brasileño fue retratado por Jesús Navas, de nuevo en su mejor versión. Y el relevo es Drenthe, censurado por la grada. Se achaca al entrenador que Guti fuera uno de los encargados de hacer las ayudas en ese flanco.
Sin estilo
Kaká, bastante timorato ante un adversario que muerde como el Sevilla, puso el dedo en la llaga cuando confesó que «al Madrid le faltó personalidad». Pellegrini argumenta que al Bernabéu le desagradaría el estilo de mucho toque, que el modelo del Barça no concuerda con la idiosincrasia del Madrid. Se equivoca. Lo que no soporta la afición blanca es regalar el balón a rivales como Xerez y Tenerife, y emplearse al contragolpe. Reclama un estilo, un patrón definido.
Rotaciones
Para el chileno, los cambios son innegociables para mantener fresca y dispuesta a la plantilla, y que todos los jugadores se sientan importantes. Otros dicen que las rotaciones están bien cuando afectan a pocos jugadores por partido, y el equipo termine su rodaje y tenga automatismos.
Cambios de sistema
Menos se entiende que las rotaciones conlleven modificaciones constantes en las tácticas. Hoy actúan tres delanteros, mañana dos, al siguiente dos centrocampistas de contención, más tarde un trivote.
Estrategia defensiva
Encajar cuatro de los seis goles de cabeza no es casualidad. El chileno no ha corregido un mal endémico: la falta de organización en la estrategia.
Sin bandas
Pellegrini acentúa la clásica idea de muchos técnicos sudamericanos -ya la mostró sin ambages el brasileño Luxemburgo- de que es mejor jugar sin extremos puros. Un problema cuando un adversario se cierra y hombres como Kaká y Guti son quienes deben sorprender desde los costados. El equipo se convierte en un embudo. Rivales como el Sevilla, con Navas y Perotti, penetran por los costados como cuchillo en mantequilla. Robben era un remedio.
Sin valor para sentar a Raúl
¿Le imponen más de la cuenta las vacas sagradas? Una pregunta clave tras ver que Higuaín se quedó en el banquillo del Pizjuán. No estaba Cristiano pero Raúl fue el elegido a pesar de que se perdió entrenamiento porque viajó a Copenhague para defender la fallida candidatura olímpica de Madrid. Volvió el sábado pero fue indiscutible en Sevilla. Aportó menos profundidad, velocidad y desborde que Higuaín.
Excesivo castigo a Granero
El canterano fue sustituido ante el Tenerife, se duchó y se marchó a casa antes de que terminara el partido. Pellegrini no contó con él ante el Marsella y fue el último en entrar ante el Sevilla, ya en el minuto 81 y en sustitución de Guti. Contó antes con Van der Vaart. El Bernabéu entiende que no es lo mismo jugar con Xabi Alonso, Guti y Granero, que con Diarra, y más si Mahamadou acumulaba un año sin ser titular por una grave lesión.