A su llegada el domingo a Lavacolla, los jugadores del Dépor fueron recibidos por un entusiasta aficionado. Los futbolistas, de excelente humor por los resultados, se tomaron a broma la propuesta del dicharachero hincha: «Mañana voy a entrenar con vosotros, ¿puedo, no?». «Puedes, puedes», le dijo un grupo en el que estaba Lopo, siempre exquisito en el trato con los seguidores. Ayer, en Abegondo, la broma ya estaba olvidada. El cuerpo técnico había citado a los jugadores a las 10.30 horas en la ciudad deportiva. Se presentaron los previstos (Filipe, Guardado y Lassad están con sus selecciones, y Sergio y Manuel Pablo tenían permiso) y uno más. El hincha de Lavacolla, que, según les contó a algunos jugadores, es de Rianxo.
«Dale ropa», bromeó Lopo con el encargado del material del Dépor. El seguidor, treintañero, vestía ya ropa deportiva, en concreto una camiseta de Totti.
Los jugadores, con el consentimiento del segundo de Lotina, Ribera, pues el vizcaíno se tuvo que ausentar, se vieron obligados a cumplir lo prometido el día anterior en Lavacolla. Así que el hincha se sumó al rondo de los que dispusieron de más minutos en Tenerife. Se echó un buen rato peloteando con sus ídolos, cerca de un cuarto de hora. Si llega a estar a prueba, no la habría superado, pues su toque no era exquisito. Pero ese no era el sueño del seguidor; lo era el que cumplió hasta que Richard, asesor del presidente, lo sacó de buenas maneras del verde. Algunos, como Aranzubia, que estaba trabajando con Sambade, o Adrián, que se encontraba en manos del fisio, se perdieron el espectáculo, después muy comentado en el vestuario.