«El casco me ha salvado la vida», dice el jefe de filas del equipo, que no recuerda nada de la caída

La Voz

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«A cabeciña está enteira, non sabe un onde a ten», dice Ezequiel Mosquera. No recuerda nada, pero es consciente de que la tragedia sobrevoló el kilómetro 126 de la etapa de ayer. «El zambombazo fue en la cabeza. El casco me ha salvado la vida», asegura el jefe de filas del Xacobeo.

«Perdí un poco el conocimiento. Sé que estuve un buen rato tirado en el suelo, pero por lo que me han contado. Recuerdo haberme cambiado el casco y seguir después a mis compañeros como un autómata», señala. «En la primera media hora después de la caída veía borroso, estaba desorientado del todo, como mareado. No sabía ni cómo iba. Me asusté un poco. Pero el médico me hizo una prueba de visión, me preguntó cómo me llamaba y me interrogó sobre otros datos básicos», relata.

«Llegué a pensar en bajar de la bicicleta. Pero tengo que darle las gracias al equipo, tuvieron que pillar una buena sudada por mi culpa después de esperarme y así pude regresar al pelotón», comenta.

Dolor al toser

Reconoce que la cabeza le duele al toser o al presionarla. «Tendré que tomar paracetamol», comenta. Pero añade que lo que más le preocupa es el resto del cuerpo, que ya venía castigado por la caída de Lieja, ya que allí se había hecho daño en la rodilla, la cadera y en un tobillo. «Me volví a golpear en los mismos sitios. Y, además, añadí una contusión en el hombro. Me duele todo», agrega el jefe de filas del Xacobeo.

Bajar la guardia

Dice que, teóricamente, el de ayer era un día tranquilo dentro de una Vuelta loca. «Pero muchas veces el peligro llega cuando te relajas demasiado. Bajas la guardia y pasan estas cosas. En fin... Nadie me mandó andar en bicicleta», añade con estoicismo.

«Y esto ha pasado justo antes de dos etapas decisivas de la sierra madrileña. A ver cómo responde el cuerpo... En estas condiciones no sé qué puede suceder en carrera», se lamenta el teense. Pero, en principio, en los planes de Mosquera no figura la palabra retirada. Por lo que estará en la salida de Talavera rumbo a Ávila.

El 2009 está siendo año de problemas físicos para el plantel del Xacobeo. De hecho, el cántabro Alberto Fernández, que se retiró de esta edición de la Vuelta la semana pasada por un cólico nefrítico y problemas gástricos, tuvo que ser hospitalizado después por deshidratación, según ha publicado el periódico El Diario Montañés . El ciclista permanece ingresado y evoluciona favorablemente.