La carga de trabajo de esta pretemporada está mermando la efectividad en ataque de los jugadores del Pontevedra, que sumaron ayer su segundo empate a cero en menos de una semana. En Cangas, contra el Alondras, se vio un partido similar al que disputaron los futbolistas de Roberto Aguirre frente al Ourense. Un encuentro trabado donde ninguno de los dos conjuntos supo llevar el ritmo del juego. Además, la batería de cambios que lanzaron los dos técnicos no ayudó a que el balón fluyese sobre el terreno de juego.
Sin embargo, la lectura positiva para los granates es que casi toda la plantilla va acumulando minutos, lo que le permitirá llegar rodada al inicio de temporada. En principio, la sequía goleadora de estos dos choques no es preocupante. Aguirre ya lo advertía después de empatar en O Couto: «Los futbolistas tienen las piernas muy castigadas y se les nota espesos, pero ahora es normal. Lo que no podemos hacer es bajar el ritmo de los entrenamientos. De hecho el sábado programamos una sesión de potencia máxima, que no es lo más recomendable para el día previo a un partido».
Caso Igor
Quien no estuvo frente al Alondras fue Igor de Souza. Todo indica que el jugador del que más se está hablando durante este verano no se encuentra en condiciones físicas para afrontar un partido. Además, sigue sin solucionarse su traspaso o cesión a un club de Segunda División o la renovación por el Pontevedra.
En este sentido, los medios de comunicación de Córdoba señalan que el equipo andaluz empieza a perder la paciencia en las negociaciones con el futbolista. También, consideran que tanto el Cádiz como el Levante no se han retirado de la puja por el atacante. Fuentes oficiales del conjunto granate reconocen que hay más de un conjunto interesado en el jugador, pero que «quien quiera llevárselo debe contar con la opinión del club que tiene los derechos del brasileño».
Esta semana será clave para clarificar el destino de Igor de Souza, porque los equipos de Segunda ya están cerrando sus plantillas.