«No te metes en una final de Wimbledon por accidente. Hay detrás un largo proyecto», matizó ayer Roddick para recordar el trabajo que realizó en los últimos meses para recuperar su mejor nivel. Aunque ya perdió en Londres la semifinal del 2003 y las finales del 2004 y 2005 con Federer, cree que llega «con algo más de confianza».
«No sabía si iba a poder jugar una final de Wimbledon de nuevo, estoy muy agradecido por esta oportunidad», explicó el renacido Roddick. Da por hecho que Federer rebasará, si no hoy, cualquier otro día, la marca de 14 grandes títulos de Sampras. «Ojalá lo pueda retrasar todo un torneo del Grand Slam más», indicó. Minutos después de ganar a Murray, un triunfo que le devuelve todo el protagonismo perdido en los últimos meses, el estadounidense se arrodilló en las escaleras del vestuario. Quiso tomarse unos minutos para sí mismo: «Apartado de las cámaras, para creérmelo».