Acierto en las tres finales que le quedan y esperar los daños a terceros para no tener que aguardar a las decisiones veraniegas de despacho. El Leyma Coruña (penúltimo, con 34 puntos) lo tiene claro. A expensas de una reestructuración de la competición que podría salvarle incluso terminando penúltimo esta temporada, el club coruñés quiere asegurarse la salvación en la cancha. La primera cita, hoy en la Polideportiva de Riazor ( 21.00 horas, retransmitido por Radio Voz ). Hasta allí acudirá el Plasencia Extremadura para intentar lucirse; no se juega demasiado. Mientras tanto, el Tarragona podría estar haciéndole la puñeta a un rival directo, el Gijón (13º, 36 puntos), en Asturias. Antes, a las seis, el Córdoba (14º, 36 puntos) se habrá jugado la vida en Hospitalet.
Los coruñeses procurarán mitigar la extrema y dura violencia con la que se empleó el rival de hoy en la primera vuelta contra Robert Joseph. Fueron doce minutos de músculo aplicado al baloncesto que después pasaron factura a los herculinos. Hoy, el estado en el que se alcance el último cuarto podría decidir un partido decisivo. Las miradas estarán clavadas en los pívots. Con un juego exterior, en principio, igualado, el mano a mano bajo el aro podría desequilibrar la balanza.
A partir de las once de la noche, pase lo que pase, la calculadora del Básquet Coruña echará humo. Las siguiente jornada cruza al Córdoba y al Gijón en Andalucía. Puede pasar de todo, pero hay bastantes probabilidades de que sea bueno para el conjunto coruñés, que estará en Jerez. Sea como fuere, el fin de semana definitivo envía al Córdoba a Cornellá; al Cajasol a Gijón y al Huesca a A Coruña. Demasiadas cábalas para una recta final con demasiados recodos donde perderlo todo.
El Básquet Coruña tocó a rebato ante el inminente peligro que corre el club. La afición responderá, dicen desde la sede de Arquitecto Rey Pedreira. Hoy, y dentro de dos semanas, en la última jornada, la del cierre de balance.
Desde el club recuerdan que, aunque existe el riesgo, ningún marcador es definitivo por el momento, ya que en la jornada pasada una derrota parecía la puntilla y después los resultados de los rivales directos favorecieron a los intereses del equipo coruñés.
Vencer en dos de los encuentros que quedan hasta el final y que los rivales hagan pleno de derrotas entra dentro de lo posible, aunque no de lo probable.